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José Hernández, el pintor que nunca se propuso serlo, en la Casa de la Moneda

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José Hernández, el pintor que nunca se propuso serlo, expone desde hoy en la Real Casa de la Moneda una gran parte de la obra gráfica acumulada a lo largo de cuarenta años de trabajo, en la que no falta "un toque de óleos" para no olvidar su labor como pintor.

Hernández, iniciado en 1967 en las técnicas del grabado en su Tánger natal, inaugura hoy en el Museo Casa de la Moneda la exposición "Claroscuro", surgida tras ganar la edición de 2007 del Premio Tomás Francisco Prieto.

En el acto de esta tarde en el que la Reina entregará al pintor y artista gráfico Guillermo Pérez Villalta el Premio Tomás Francisco Prieto 2008, José Hernández presentará a Doña Sofía la moneda que se le encargó hace un año a la que ha titulado "Orgánica" y de la que se han realizado diez ejemplares en oro, cuarenta en plata y 225 en cobre.

La muestra del pintor, grabador, ilustrador de libros, escenógrafo y figurinista es una cuidada selección de estampas, dibujos, libros, lienzos, ex-libris y medallas, hasta un total de 104 obras, y según Ana Hernández, su comisaria, abarca gran parte de su obra gráfica.

A la misma se accede, según la comisaria, por las puertas de la arquitectura, arte en el que Hernández es un especialista, al haberse visto obligado a ganarse la vida, en sus inicios, como dibujante en un estudio de arquitectura.

El gran mundo de sus personajes, monstruos y ruinas cargados de simbología literaria, ocupa la segunda de las salas dedicadas a la muestra, que concluye con una representación de la "estrecha relación" del artista con la literatura, en la que se pueden ver estampas y ex-libris, dibujos y libros.

En todos ellos destaca la minuciosa técnica de dibujo con un mundo de connotaciones simbólicas y mágicas marcado por el surrealismo pictórico, y entre sus temas centrales llaman la atención la figura humana y la arquitectura, ambas en proceso de descomposición, en una llamada a la reflexión sobre la caducidad de lo vivo.

"Yo nazco para la pintura de forma espontánea", ha dicho hoy en la presentación de la exposición el artista, quien reconoce abiertamente que "nunca me propuse ser pintor", y asegura que sus grabados son "complementarios" a su pintura.

Como ejemplo de que toda su obra es un conjunto unitario señaló que "pinto, dibujo y grabo indistintamente", y aseguró que a pesar de contar en su estudio con tres espacios diferenciados para practicar cada una de esas técnicas, la mayoría de las veces "cuando trabajo no sé en cual de esos espacios estoy".

"Es todo lo mismo, lo único que cambia es el soporte", aseveró Hernández, quien se muestra esquivo a hablar de sus cuarenta años como grabador y asegura que le cuesta creer que es autor de más de 500 grabados y que hay más de 25.000 grabados suyos "por ahí danzando".

A Hernández hacer decorados de teatro le divierte, afirma que, en su caso, "todo ha sido a base de curiosidad", y se muestra satisfecho de que algunos directores de teatro le hayan reclamado para dar un aspecto plástico a la escena uniendo la estética con sus conocimientos arquitectónicos.