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José Luis Borau asegura que "rodar equivale a fracasar"

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El director de cine José Luis Borau ha afirmado hoy que "rodar equivale a fracasar" y ha confesado que pese a la "intensidad dramática" de su trabajo, "no hay un oficio mejor que hacer una película".

"El cine es un camino maravilloso, pero arduo, difícil y, a veces, enojoso", ha proclamado el cineasta aragonés después de recibir el segundo Premio a la Cinematografía de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) que le ha entregado su rector, Salvador Ordóñez.

La UIMP ha concedido a Borau esta distinción, que en su primera convocatoria recibió la actriz Marisa Paredes, por su extensa labor cinematográfica en su faceta artística y de promoción y difusión del cine.

El director Mario Camus, encargado de defender los méritos del autor de "Furtivos", ha dicho que Borau es inteligente, simpático y tiene dominio de sí mismo, los requisitos para construir "una buena vida".

Camus conoció a Borau en los años 50, en las pruebas de acceso al Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas, que después se convirtió en la Escuela de Cinematografía de Madrid gracias a la "rebelión" que organizaron entonces contra el rector y los métodos de enseñanza.

Camus ha asegurado que esa "peligrosa rebeldía" sirvió para abrir camino a otras generaciones y dio pasó a una etapa que se inicio en 1963, cuando "la fortaleza" se abrió y empezó "el camino" para hacer películas y "la lucha" por conseguir rodar "de la mejor manera".

Aunque en toda su trayectoria los dos cineastas nunca han trabajado juntos sí han compartido "nombres, lugares y conocimientos" que les unen "en la distancia"; aventuras que les hacen "reír" y "batallas codo con codo", ha recordado Camus, quien ha relatado algunas anécdotas de aquella época.

José Luis Borau ha confesado que Camus le ha quitado hoy "30 años de encima" y le ha aliviado de un "peso lleno de pecados, de zozobra y de angustias", porque le ha hecho recordar que "siempre ha sido muy difícil entrar en el cine".

"Se dice que está muy mal el cine, pero no nos engañemos. Siempre ha sido muy difícil entrar en el cine", ha afirmado el cineasta aragonés, quien ha opinado que este camino ha sido "siempre arduo, propio de gente enloquecida, sin sentido común y sin prudencia", aunque con el tiempo los problemas han cambiado.

Y ha explicado que ahora no hay censura, pero sí más competencia, y que antes dedicarse al mundo del cine se consideraba una "excentricidad" y ahora está "bien visto" y "quien más quien menos" rueda un corto.

Durante su intervención en la ceremonia, en el Palacio de la Magdalena de Santander, el cineasta ha dicho que "rodar equivale a fracasar", porque el director llega al rodaje con la idea de una "película maravillosa", pero "poco a poco el tiempo y la impericia" va estropeando el proyecto.

Según Borau, el buen director no es el que hace que las cosas salgan como él ha querido, sino el que consigue "sacar algo adelante con lo que tiene en las manos y con la urgencia del momento".

A pesar de la "intensidad dramática" de su trabajo, el director de cine ha asegurado que no cree que haya un oficio mejor que hacer una película, aunque suene exagerado.

Borau ha confesado que se considera un "enorme afortunado", porque aunque ha sufrido "como el que más", no lo ha hecho a ciegas, al trabajar en lo que le gustaba, y ha explicado que ha "tocado muchos palos", como el de la producción, "a la fuerza", porque él siempre ha querido dirigir.

"He tenido la inmensa suerte de hacer lo que he querido y, a la larga, eso hace que te sientas feliz", ha dicho.