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José Luis Cuerda afirma que "si llega a ser candidata al Oscar, iré con Maribel Verdú"

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Después de más de 25 años dedicado al cine, José Luis Cuerda, que debutó en 1982 con "Pares y nones", ha visto hoy cómo, por primera vez, una de sus películas, "Los girasoles ciegos", era seleccionada, en una primera votación, para representar a España en la pugna al Oscar a la mejor película extranjera.

La Academia de Cine ha seleccionado hoy "Los girasoles ciegos, de Cuerda; "Sangre de mayo", de José Luis Garci, y "Siete mesas de billar francés", de Gracia Querejeta, para formar la terna de finalistas a la preciada estatuilla, y será el 26 de septiembre cuando decida cuál de las tres será la representante española en la 81 edición de los Oscar.

Responsable de cintas como "El bosque animado" o "La lengua de las mariposas", José Luis Cuerda, en declaraciones a Efe, asegura: "ojalá que sea elegida por la Academia de España y la de Hollywood, esta película se lo merece, y si lo es iré acompañado por Maribel Verdú, que tiene experiencia en estas cosas".

Cuerda está "muy contento" de esta película, primero, por el trabajo de Alberto Méndez y el "gran libro que escribió", luego por el "magnífico" guión de Rafael Azcona y también del "maravilloso trabajo del equipo artístico", encabezado por Maribel Verdú, Javier Cámara, Raúl Arévalo y el pequeño Roger Princep.

Rodada entre Orense y Madrid, fue en el estreno en estas dos ciudades y en el del Festival de Cine de Toronto (Canadá), en donde Cuerda se sintió "especialmente orgulloso de la película", porque, según explica: "hubo mucha gente que se acercó a darme las gracias por haberla hecho".

"Es una película -asegura- que todo el mundo debe ver, porque trata de temas trascendentales para el desarrollo humano, sobre los que todos debemos reflexionar".

"Los girasoles ciegos" narra la historia de un republicano, Ricardo (Javier Cámara), que tiene que vivir escondido en su casa para no ser descubierto por la policía. Anímicamente hundido, ve cómo su mujer, Elena (Maribel Verdú) y sus hijos tienen que mentir y vivir una vida ficticia para no revelar su existencia, lo cual le llevaría a una muerte segura a manos de la policía.

El drama se realza cuando entra en escena Salvador (Raúl Arévalo), un joven diácono que había servido como alférez en la Guerra Civil y que es destinado como profesor a un colegio de Orense. Allí conocerá a Elena, de quien se quedará obsesionado por su belleza.