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Jostein Gaarder firma un thriller entre la fe y la razón

El autor noruego publica una novela compuesta por el intercambio de e-mails

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'Cuanto más leo Historia de las religiones más alejado me encuentro de ellas. Creo que son un aspecto enfermizo de la sociedad, como la guerra'. Este axioma es el que le llevó al noruego Jostein Gaarder a escribir El castillo de los Pirineos (Siruela en castellano y Cruïlla en catalán), su última novela editada en España y ya van 16 en la que confronta la visión de la creación del universo desde la ciencia y desde la fe religiosa.

El autor, que en 1994 convirtió la filosofía en best-seller con El mundo de Sofía, se ha vuelto a aprovechar de la técnica de la narrativa para desarrollar sus ideas filosóficas. En esta ocasión, emite sus reflexiones mediante el envío de enigmáticos emails entre un hombre y una mujer que se reencuentran en un hotel treinta años después de vivir una intensa historia de amor.

Ella es la defensora de las fuerzas sobrenaturales y él de la razón, lo que Gaarder, que se siente mucho más cerca del hombre, explica de forma un tanto socarrona: 'En Vita brevis era al contrario. De hecho, yo creo que las convicciones religiosas más profundas y la violencia que causan están más presentes en los hombres que en las mujeres. La mujer siempre se preocupa más por entender las cosas, mientras que al hombre le interesa más ser comprendido'.

A Gaarder le asusta el aumento en las creencias esotéricas. 'En Noruega hay menos creyentes en la Iglesia Luterana, pero no hay menos personas religiosas. A mí me parece increíble que esto no tenga fin. Están aflorando creencias que me parecen peligrosas', dice.

El cambio climático es una de sus actuales batallas y su posición también se halla en el libro. El noruego cree que 'nos estamos acercando a una revolución copernicana en nuestro planteamiento. Ya no basta con la ética cristiana de amor al prójimo, sino también mostrar amor hacia las generaciones futuras. Dentro de poco habrá una Declaración de las Obligaciones Humanas', que deberá impulsar la Unión Europea. 'No debemos esperar a Obama', afirma.

Antes de terminar, Jostein Gaarder adelanta que ha perdido motivación para próximos libros: 'Creo que ya he expresado todas mis ideas', zanja.