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"De joven bastaba un beso, ahora necesitas más"

Los sexólogos reivindican el derecho de las personas mayores a superar los complejos y tener una vida sexual activa, adaptada a sus necesidades

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Han perdido pelo y agilidad de movimientos; tienen arrugas y, la mayoría, usa dentadura postiza, pero continúan sintiendo y despertando deseo sexual. Aunque la libido haya descendido y la pasión haya perdido intensidad, las personas mayores en términos estadísticos, las que ya han cumplido 65 años reivindican que aún tienen la necesidad de besar, acariciar, tocar y amar a otra persona. Para estos asuntos, nunca es tarde para aprender, y cada vez son más los que se animan.

'No es lo mismo el sexo ahora que cuando tenía 20 o 30 años', explica Rafael, un castellonense de 67 años que participó en uno de los talleres de educación sexual que se impartieron la primavera pasada en el centro polifuncional de mayores Columbretes, en Castellón. 'Hay muchas formas de practicarlo ahora', continúa.

'Hablamos mucho de sexo, pero para reírnos', cuenta un grupo de mayores

La sexóloga del Instituto Espill de Valencia María Pérez Conchillo explica que la manera de vivir el sexo a edades avanzadas, como a cualquier edad, es muy diferente en función de cada persona. Depende mucho de su estado de salud y de sus vivencias anteriores. No existe un patrón único.

'Hay personas que han cerrado la puerta, pero otras tienen una cantidad y calidad de relaciones sexuales que nos sorprendería a muchos jóvenes. Es muy importante que no renuncien a ello', asegura Silberio Sáez, responsable de la asesoría sexual del Área del Mayor del Ayuntamiento de Zaragoza. Otros han dejado de centrar su actividad sexual en el coito y gozan con las caricias que reciben de sus parejas.

Es el último lunes del mes de junio. Una veintena de personas mayores charla sobre su vida sexual en un aula del centro Urban de Castellón, otra de las instalaciones municipales de la ciudad que organizan actividades culturales y de ocio para mayores.

'Es de tremenda importancia que no renuncien al sexo', dice un especialista

Sólo Rafael ha asistido previamente a un taller de sexualidad. Al principio, a sus compañeros de mesa les cuesta hablar de su vida sexual. Las carcajadas y algún que otro chiste verde ayudan entonces a abordar el tema.

Las parejas presentes hablan con más comodidad sobre cómo afrontan la sexualidad, aunque los detalles del matrimonio 'se quedan puertas adentro', advierte Tonica, una mujer de mirada joven, a sus 75 años. Sentado a su lado, su marido, Alfredo, tres años mayor que ella, asiente.

Menos pasión

'Los hijos suelen tener una actitud censora', explica un asesor sexual

Las otras mujeres del grupo, todas viudas, ríen a carcajada suelta cuando uno de los hombres del grupo reconoce abiertamente sus problemas para tener una erección. Unas y otros destacan que continúan sintiendo deseo sexual. 'La pasión se pierde, pero el deseo no', asegura José, de 69 años. 'De joven, sólo con un beso, te subía todo. Ahora, no es lo mismo, necesitas más para ponerte, ya no sientes esas ansias', coincide Tonica.

'Existe la falsa creencia de que las personas mayores son reprimidas y no les interesa el sexo, pero no es así', asegura María Pérez Conchillo. Lleva 25 años organizando talleres de educación sexual para mayores. 'Es importante que los mayores puedan elegir su sexualidad', defiende. 'Es un indicador de salud, de mostrar la personalidad', ratifica.

La experta asegura que la intensidad de la vida sexual en la vejez es proporcional a la manera de vivirla en los años de fertilidad: 'Muchas mujeres han tenido relaciones pobres, se han sentido inhibidas con su propio cuerpo, entonces, no han seguido buscando. Al envejecer y enviudar han dejado de sentir curiosidad'.

'La masturbación es un derecho' a cualquier edad, recuerda un experto

Según Paula López, psicóloga de la Asociación Gallega de Salud Sexual, 'muchas mujeres consideran que se les ha pasado el arroz'. Llevan décadas, desde que enviudaron, sin tener sexo y han olvidado lo que es un orgasmo.

Les pasa también a algunos hombres, tienden a reprimirse al envejecer. A ello contribuye el miedo a que la sociedad los considere viejos verdes, coinciden todos los expertos.

Incluso se reprimen por sus hijos. ¿Qué dirán si su padre se echa novia? 'Los hijos son distorsionantes, su actitud suele ser censora', explica Sáez. 'Olvidan que las emociones se tienen durante toda la vida', insiste Pérez.

Cambio de prácticas

La sequedad vaginal y la disfunción eréctil contribuyen a que se dejen de tener coitos, acto central en las relaciones entre jóvenes. 'A ti te da un gatillazo, ella se queda seca y le duele. Para eso, dejas de hacerlo', ilustra Rafael. 'Buscas otras formas de sentir placer, como los tocamientos', añade. 'Te continúa atrayendo tu pareja, pero no es con la fuerza de cuando uno es joven. Es muy importante el cariño y la compañía', concluye.

De todos modos, los expertos recuerdan que no se tiene por qué renunciar a la penetración, si bien es cierto que el coito requiere cierto esfuerzo físico que los achaques de la edad en huesos y músculos no siempre permiten realizar. Los sexólogos recuerdan que hay lubricantes y fármacos que permiten tener una erección.

A medida que avanza la conversación, el grupo de mayores de Castellón se va desinhibiendo, aunque ninguna de las parejas desvela qué tipo de relaciones mantiene.

Los hombres sin pareja se escudan en los recuerdos del pasado. 'Siempre había ganas, ni con el calor se te iban', recuerda Enrique. El presente lo resume con un silencio. A continuación, hace un comentario picantón que enrojece a sus compañeras. 'Los mayores hablamos mucho de sexo', coinciden todos. 'Pero es para reírnos, no contamos nuestros problemas', reconocen.

Las mujeres sin pareja apenas hablan de sí mismas. Ríen los chistes, pero sus comentarios sobre sexo son abstractos e impersonales. Más aún cuando se les pregunta sobre la masturbación. Todos se escudan en los años de represión que vivieron siendo jóvenes.

Masturbación necesaria

Los sexólogos insisten en que es fundamental saberse provocar placer a uno mismo. 'La masturbación es un derecho. Cada persona tiene que ser capaz de gestionarse sus propios orgasmos', insiste Pérez.

'¿Por qué renunciar al orgasmo, si hay muchos caminos para alcanzarlo?', defiende Paula López. Pero la masturbación es un tabú. Esta psicóloga lleva años impartiendo cursillos de sexo a mujeres mayores. Cuando se aborda la autosatisfacción, 'hay de todo. Algunas no hablan del tema, otras hablan en impersonal y las menos reconocen que se masturban', explica. 'La masturbación no es común en la mujer', opina Sáez.

La falta de formación sexual, reconocen los mayores, los obligó a descubrir el sexo por sí mismos, a llenar sus cerebros de tabúes y a sellar sus labios para no parecer pervertidos. Algunas mujeres incluso vivieron con agonía la primera menstruación. 'Empecé a sangrar y no sabía por qué. Me asusté tanto que salí a la calle llorando. Entonces, me vio una vecina y me explicó qué me pasaba, pero cuando se lo conté a mi madre, se calló y me dijo que no era nada', recuerda Dolores, de 85 años.

'También hay mayores cuyos padres sí les educaron, no olvidemos que España estaba avanzadísima en la Segunda República', destaca Pérez.