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Juande, cambios sin estilo

Dudas en el entrenador blanco antes del decisivo viaje para jugarse la continuidad en Europa ante el Liverpool. El vestuario no queda conforme con la reubicación de piezas que planteó ante el Atlético

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Al finalizar el partido ante el Liverpool un nombre empezó a rondar en la cabeza de Juande: Sneijder, para abrir la defensa red a trallazos lejanos. El sábado, otro empezaba a volar de su pensamiento para el partido de Anfield: Guti. El centrocampista madrileño se consideró señalado en el derbi por su técnico tras ser sustituido en el minuto 55. La grada estaba de uñas con él y Juande le puso su cabeza en bandeja. Guti le respondió con un desaire entre dientes ('no me jodas, no me jodas') cuando pasó por delante de él. Tampoco miró a la cara a Higuaín, su reemplazante. La escena la remató el 14 blanco tirando las botas contra el suelo y más tarde bebiendo tranquilamente en lugar de celebrar el gol del empate.

No tuvo estilo Guti en el cambio, como tampoco lo ha tenido muy definido Juande en la pizarra cuando le ha tocado lidiar con rivales de primer nivel. El experimento de Lass como lateral derecho ha sido criticado por el vestuario por el efecto dominó que tuvo. Para reemplazar a un central (Pepe) Juande tocó el equilibrio del que tanto presume alejando al francés de la parcela del campo que mejor cubre.

Desplazó a Ramos al centro de la defensa y, de paso, también minó la moral de Salgado, al que ni siquiera ha encontrado lugar en la lista de 20 jugadores que vuelan hoy a Liverpool. Para volver a su plan más lógico, con Lass en el medio e Higuaín en el campo, Juande tuvo que hacer cuatro movimientos tácticos: todo por un central, cuando tenía recambios más naturales.

Su primer gran ataque de entrenador desde que llegó le ha pasado factura en la caseta. Con la Liga en juego y con lo que le había costado volver a aspirar a ella tampoco se entendió la suplencia de Higuaín. Los resultados le dicen a Juande que el camino del fútbol metálico que había emprendido le han revalorizado en el puesto, pero la exigencia del fútbol más atractivo que le demandan la grada y la prensa le obligan a contar más con Guti de lo que tenía previsto cuando llegó al Bernabéu.

Los hechos juegan en contra de Guti, al que Juande otorgaba el mismo rol que le reservaba Capello: futbolista de media hora para partidos atascados como el deMontjuïc, donde sí resolvió. Sin embargo, le ha fallado en dos choques decisivos para el futuro del equipo en Liga y en Copa de Europa.

No acabó satisfecho el entrenador madridista con la aportación de Guti cuando le dio todo el segundo tiempo ante el Liverpool. Le introdujo para que intentara desarmar las dos líneas de cuatro que Benítez plantó en la frontal de su área, para que no existiera el juego entrelíneas del Madrid y Robben se encontrara con pocos espacios y muchas ayudas.

Guti no descubrió ningún agujero ante el Liverpool, ni tampoco obligó a salir a su defensa. Ahí entra la figura de Sneijder.Contra zagas que no se descolocan porque aguantan la posición sin entrar a los amagues y a los regates, el disparo lejano es un recurso vital. En el partido de ida, Reina sólo fue exigido una vez a distancia por Robben.

Sneijder es el que más intenta esa suerte. También le refuerza la clase de partido que pretende Juande en Anfield: pierna dura e intensidad máxima en las transiciones en ambas direcciones.

Con el holandés en el campo, Guti no tiene sitio si Juande no elimina a Gago o Lass. Parece improbable, dado que sobre ese eje ha construido la solidez defensiva que revivió al equipo. Lass es intocable, aunque Gago ahora lo es menos porque ha entrado a formar parte del embrollo táctico que desvela a Juande para Anfield. Con el argentino fuera, tampoco suben las acciones de Guti.

La pareja Lass-Sneijder no rompería la asimetría en las bandas: Marcelo, a la izquierda, y a la derecha, Robben, de nuevo puesto en solfa por su individualismo. Raúl e Higuaín, la gran esperanza de sus compañeros, son fijos arriba.