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“Jueces, policías y un ex ministro de Franco pagaban en metálico a Bernad para financiar Manos Limpias”

La abogada Montse Suárez, que durante años fue la imagen de Manos Limpias y Ausbanc, denuncia ser víctima amenazas y coacciones tras destapar los presuntos delitos que han llevado a prisión a Bernad y Pineda.

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Furgón en el que salen de la Audiencia Nacional en dirección a la cárcel los máximos responsables de Manos Limpias y Ausbanc, Miguel Bernad y Luis Pineda. EFE/JuanJo Martín

@JoanCantarero

MADRID. Jueces, policías, empresarios, un ministro de Franco e hijos, forman parte del selecto club de donantes de Manos Limpias, que han mantenido vivo el sindicato ultra presidido por Miguel Bernad desde mediados de los años 90, según cuenta a Público la letrada Montse Suárez, ex abogada de la organización.

El mantenimiento financiero de Manos Limpias siempre ha estado bajo sospecha, debido principalmente a la inexistencia de datos precisos acerca de sus afiliados y cuotas, que permitieran analizar si realmente tenían capacidad económica para hacer frente a los costes de la considerable cantidad de procedimientos judiciales que iniciaron o en los que se personaron como acusación popular. Toda la información sobre sus cuotas y afiliados siguen siendo a fecha de hoy un misterio que sólo conoce Miguel Bernad.  

Suárez: “Yo sabía que Miguel Bernad organizaba esas comidas para recaudar dinero, y aunque yo no participaba porque no pertenecía al sindicato, todos sabíamos lo que pasaba"

Pero lo cierto es que nuevos testimonios aseguran que los ingresos por cuotas son prácticamente irrelevantes, y por ello el secretario general de Manos Limpias apelaba al fervor patrio nostálgico, a modo de “socorro azul”, juntando acólitos en torno a una mesa de restaurante para hacer caja y recolectar fondos.

Entre los primeros en poner en conocimiento de la justicia estas prácticas recaudatorias opacas organizadas en persona por Bernad se encontraba su ex amigo personal, camarada y jefe de seguridad del sindicato Fernando Martínez Dalmau, además de la propia Suárez, abogada externa e imagen de Manos Limpias entre 2011 y 2013, cuyos testimonios obran en la causa abierta en el Juzgado de Instrucción número Uno de la Audiencia Nacional, y que la UDEF ha bautizado con el nombre de “Operación Nelson”.

Según Montse Suárez, “yo sabía que Miguel Bernad organizaba esas comidas para recaudar dinero, y aunque yo no participaba porque no pertenecía al sindicato, todos sabíamos lo que pasaba. Fernando Martínez Dalmau sí que iba porque era su jefe de seguridad e iba siempre con él”. El propio Martínez Dalmau fue testigo al menos en una ocasión de cómo un empresario daba 3.000 euros en metálico a Bernad y que este se lo guardaba dándole las gracias, pero sin darle un recibo por la cantidad recibida. Algo habitual.

Las comidas para recaudar dinero para Manos Limpias tenían lugar en el restaurante Ferreiro, situado en el número 32 de la calle Comandante Zorita de Madrid. “A ellas asistían jueces, abogados, empresarios, un ministro y un hijo de ministro de Franco, mucha gente. Allí se reunían periódicamente una vez al mes o mes y medio, siempre que los convocaba Bernad”.

Montse Suárez, en una imagen de archivo.


No hay que olvidar que Bernad fue galardonado por sus “servicios a la patria” por la Fundación Francisco Franco, por haber logrado la imputación del juez Baltasar Garzón en la causa abierta en el Tribunal Supremo contra el magistrado por instruir el caso del reconocimiento de la Memoria Histórica de las víctimas del franquismo.

Según el propio ex jefe de seguridad de Manos Limpias en declaraciones al diario ABC “en las comidas se reunían alrededor de treinta personas. Había distintos grados de aportación". Los “patrocinadores fijos”, que era un grupo muy reducido, aportaban 3.000 euros y, en algunos casos y en función de las necesidades, hasta 5.000 euros. Otros hacían donativos más modestos.

En cuanto a las entregas del dinero, utilizaban varias vías. Algunos daban el sobre, en metálico, en el despacho de Miguel Bernad, primero en la calle Quintana y luego en la actual sede de Manos Limpias, en la calle Ferraz, habiéndolo pactado previamente en la comida. En cada comida podrían recaudarse cifras que rondaban entre los 40.000 y los 60.000 euros.

Algo en lo que coinciden tanto Suárez como Martínez es que toda la recaudación era gestionada y controlada personalmente por Miguel Bernad.

Otra vía de financiación de Bernad

Pero esta no era la única vía de financiación. Diversos empresarios inmersos en problemas de deudas impagadas contrataban los servicios de Manos Limpias, para que fueran abogados del sindicato y en nombre de este quienes presentaran y firmaran las denuncias contra sus adversarios empresariales. La razón no era otra que utilizar la marca Manos Limpias, que ya había logrado convertirse en una herramienta muy útil de intimidación o disuasión para resolver cuestiones económicas. Antes de que el demandado viera su nombre en los medios acusado por Manos Limpias, optaba por pagar y quitarse de en medio, por temor al potencial perjuicio de imagen y financiero. Estos servicios según denuncian rondaban los 25.000 euros.

La abogada Montse Suárez afirma que “yo se muchas cosas más y ya las he puesto en conocimiento de la Justicia y muchas de ellas las detallé en mi libro La justicia no es igual para todos, donde ya advertía de toda esta gentuza y de estos matrimonios profesionales y maridajes de intereses entre Ausbanc y el sindicato Manos Limpias”.
“Por mis denuncias estoy sufriendo amenazas y coacciones desde el entorno de Manos Limpias y Ausbanc como ya hicieron Luis Pineda y Mario Conde”, denuncia.

La instrucción de la causa contra los líderes de Manos Limpias y Ausbanc está basada, precisamente, en un número muy importante de testimonios del entorno profesional tanto de Miguel Bernad como de Luis Pineda, que ya venían denunciando prácticas de dudosa o manifiesta ilegalidad.

Otros testimonios que constan en la causa abierta por el juez Pedraz son los de varias víctimas de presuntos delitos de coacciones o extorsión, cuya autoría apunta a estas dos organizaciones, lideradas por históricos del fascismo español reconvertidos en presuntos delincuentes comunes.