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Juez Serrano dice que no quiso causar daño al prorrogar régimen de visitas

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El juez de Familia de Sevilla Francisco Serrano ha dicho hoy en el juicio que se sigue contra él por presunta prevaricación al prorrogar el régimen de visitas de un niño para que pudiera asistir a una procesión de Semana Santa que con su actuación no pretendió dañar a ninguna de las partes implicadas.

Serrano, que se sienta desde hoy en el banquillo de los acusados del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), con sede en Granada, ha declarado que su pretensión fue la de garantizar que el niño pudiera salir en la procesión, como así le manifestó el menor cuando fue con su abuelo a hablar con él para exponerle el asunto.

"La trascendencia y la importancia (de lo que decidí) era nimia en relación al interés del niño de ver cumplida su voluntad", ha asegurado el juez, que ha añadido que al prorrogar el régimen de visitas del menor con su padre actuó "por razones de urgencia y necesidad", lo que iba a implicar únicamente que la madre estuviera "separada" de su hijo veinticuatro horas más.

Durante su declaración, en la que únicamente ha respondido al fiscal y se ha negado a contestar a la acusación particular ejercida por la madre al considerar que tiene animadversión hacía él y la jurisdicción en general, ha relatado cómo se produjeron a su parecer los hechos por los que se le está juzgado.

En este sentido, ha explicado que el pasado 30 de marzo de 2010 un abuelo y su nieto fueron a su despacho para trasladarle un supuesto problema que tenían ante la pretensión del niño de salir en una procesión de la "Madrugá" sevillana y las reticencias expresadas al respecto por la madre, divorciada del padre del menor.

Accedió a verles, ha comentado, ya que en su juzgado, que ha considerado "de puertas abiertas", tienen la "costumbre" de "escuchar" y "oír" a quien pretenda plantearle alguna cuestión.

Fue en ese momento cuando tuvo conocimiento a través de un auto, que no ha llegado a aclarar con exactitud quién le facilitó, de que el régimen de visitas ya estaba fijado por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer 4, que en su día hizo constar que debía tenerse en cuenta la opinión del menor en cuanto a su participación en la Semana Santa.

Cuando concluyó esa comparecencia, ha continuado, se puso en contacto con el juez decano de Sevilla para advertirle de la necesidad de resolver el asunto con urgencia (se acercaba el día de la procesión) y finalmente se le dio a él mismo traslado desde el propio Decanato, encargado del reparto.

Fue entonces cuando se produjo al parecer un error al asignar al procedimiento el Número de Identificación General (NIG) que se unió a un fallo informático en el sistema de gestión Adriano, lo que impidió la correcta "itinerancia" de lo acordado por el juez.

No obstante, Serrano ha asegurado que su intención fue en todo momento que la madre pudiera tener conocimiento de su decisión "al menos extraoficialmente", dado que el padre podría comunicárselo en el momento de ir a entregarle al día siguiente, Miércoles Santo, a otro hijo que tienen en común.