Publicado: 10.06.2014 07:00 |Actualizado: 10.06.2014 07:00

A juicio el teniente que denunció la corrupción de las Fuerzas Armadas escribiendo un libro

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El teniente Luis Gonzalo Segura se sentará este viernes en el banquillo de los acusados delante de un tribunal militar que le acusa de dos faltas graves a la disciplina castrense por haber publicado Un paso al frente (Tropo Editores), una novela a modo de alegato en la que este joven oficial del Ejército de Tierra denuncia ante la sociedad "lo que ya saben todos dentro los cuarteles": que las Fuerzas Armadas "siguen ancladas en el siglo XX", regidas con mano autoritaria y plagadas de casos de corrupción en los que "la casta" de los altos oficiales se aprovecha de sus privilegios con la complicidad de una justicia militar "nada independiente". Cuando lo publicó, este teniente de 37 años aspiraba a que el libro se convirtiera además en un movimiento que sirviera para ayudar la regeneración democrática de los ejércitos. Apuntó bien su arma, pues en poco más de un mes hay más de 10.500 ejemplares vendidos.

"Más que un libro, es una lucha por los derechos y la igualdad en el mundo militar", afirmó a Público en una de sus primeras entrevistas cuando decidió dar un paso al frente. Y ahora se enfrenta a lo que ya esperaba, un procedimiento por falta grave, lo que podría suponerle el arresto en un centro disciplinario de hasta seis meses y la expulsión del Ejército. Además, el fiscal está estudiando los cargos para ver si le puede acusar de un delito militar, con lo que se enfrentaría a una condena en una cárcel militar de seis meses a seis años de prisión.

"En el Ejército es más grave llamar franquista a un coronel que insultar a la Constitución y al rey" 

 El mes pasado le comunicaron el pliego de cargos en el que las autoridades consideraban que había cometido dos faltas graves a la disciplina militar y le abrían un expediente. "Una por escribir el libro y las declaraciones que hice a la prensa y otra por hablar del libro en horario de café con mis compañeros que me preguntaban", explica en declaraciones a Público. "La investigación tendría que estar dirigida contra los casos de corrupción que denuncio en el libro. Y no contra quien los revela".

"Es un procedimiento sin ninguna garantía jurídica, es decir, el que juzga es también fiscal y parte", se lamenta ahora a unos pocos días de acudir al tribunal. "El acusado está prácticamente condenado de antemano", añade. De esta forma, explica cómo sería "insólito, un hecho histórico", que no le condenasen. Más aún viendo antecedentes recientes. Él mismo recuerda cómo hace poco un militar cumplió una pena íntegra de seis meses encerrado en un centro disciplinario por haber llamado franquista a un oficial. "Está mal, no puedes insultar a nadie siendo militar. Pero seis meses de cárcel enteros por eso es injustificado cuando el teniente coronel Ayuso llamó bastarda y espúrea a la Constitución y renegó del rey. A él no le sancionaron con nada". Este tipo de casos fueron los que le llevaron a escribir Un paso al frente.

Una de las principales críticas que vierte en el libro es contra el funcionamiento de la justicia militar, que es la que permite que se cometan importantes casos de corrupción sin que nadie investigue. "Aunque la justicia civil no funcione del todo bien, hay muchos políticos que están pasando por el juzgado. Bárcenas está en la cárcel. Y eso hace que muchos otros se lo piensen. En el mundo militar no. ¡Imagina si los políticos sintieran que tienen impunidad absoluta!", relataba en la entrevista. Y es esa misma justicia la que acalla al que protesta, como el caso del presidente de Asociación Unificada de Militares Españoles, Jorge Bravo, que recomendó que se redujesen los gastos superfluos en el ámbito militar antes que hacer recortes sociales en otros ámbitos. Por esas declaraciones le arrestaron un mes y un día y le enviaron a un centro disciplinario

Y ahora le toca su turno. "Yo siempre me he acogido a mi derecho a no declarar, no voy a gastar saliva en un proceso en el que ya sabes de antemano que no tienes ninguna posibilidad", se lamenta. "No soy como cualquier otro ciudadano ante un tribunal, aquí quien nos juzga es juez y parte. Es como si un abogado de la acusación de la vida civil fuera al mismo tiempo el juez y el fiscal. Jurídicamente hablando es imposible defenderse".

Un paso al frente va ya por su cuarta edición. Pero "la primera medida del Ejército, en vez de reunirse con las asociaciones militares que me están apoyando para ver qué pasa, ha sido apretar más las tuercas y han aplicado una normativa para sancionar a los militares que hagan críticas a la institución en las redes sociales" denuncia Segura. Pero él se mantiene firme: "En la Europa del siglo XXI no se tendría que poder encarcelar a alguien por escribir un libro o expresar su opinión".

"En la Europa del siglo XXI no se tendría que poder encarcelar a alguien por escribir un libro" Pero lo que más resalta el teniente es la afluencia en las charlas y presentaciones del libro que está haciendo por todo el país, en los que, poco a poco, ha ido incrementando la asistencia de civiles, superando a la de los militares, que también acuden a cientos. "Es un fenómeno de conciliación entre militares y civiles", asegura. Y es que, para él, se trata de un problema que afecta a toda la sociedad, puesto que es una gran cantidad de dinero la que maneja el Ministerio de Defensa y mucho está siendo defraudado.

"Lo que necesitan más urgentemente las Fuerzas Armadas es fiscalizar el gasto, implantar transparencia y hacer auditorías externas al Ministerio", asegura una y otra vez este teniente que comenzó su andadura de denuncia a raíz de su observación personal. Siendo encargado de un inventario de material informático descubrió que había un desfase del 25% de dicho material, 5 millones de euros. El juez no hizo nada cuando lo denunció. "Si puedo escamotear a la hacienda militar 5 millones de euros tan fácilmente, ¿qué no puedo escamotear para comprarme un coche?", se preguntaba.

"Todos los desmanes de los altos oficiales los están pagando los ciudadanos" 

De esta forma, cree que, dado que los militares tienen las manos atadas, es la ciudadanía la que debe protestar contra esta realidad instalada en el seno de los ejércitos españoles. "La ciudadanía no es consciente de lo mucho que se juega con esto, no solo porque sea lógico tener unas Fuerzas Armadas avanzadas y democráticas, sino porque se están jugando mucho dinero. Estamos hablando de 29.000 millones de euros de deuda. Todos los desmanes de los altos oficiales los están pagando los ciudadanos".