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Juicio por terrorismo contra una activista anarquista

El fiscal la acusa de colaborar con una banda sin concretar

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'La acusada, de ideología anarquista e insurreccionista (sic)...'. Con estas palabras comienza el escrito de acusación del fiscal contra Núria Pòrtulas, una activista catalana a quien la Audiencia Nacional juzga desde hoy por un presunto delito de colaboración con banda armada.

La historia de esta joven catalana, sobre quien pesa una petición de cinco años de prisión, arrancó en febrero de 2007. Fue entonces cuando fue detenida por los Mossos dEsquadra en Girona. Acusada de terrorismo, Pòrtulas fue ingresada durante cuatro meses en la prisión de Soto del Real. A pesar de no haber podido vincular a la imputada con organización alguna, la acusación explica que Pòrtulas formaba parte de un 'entramado personal o grupo de afinidad en el entorno anarquista insurreccionalista (sic) que realizaría acciones directas violentas, con una estructura horizontal no jerarquizada'. La acusación pide cinco años de cárcel y 6.500 euros de multa.

'Es un caso único de una acusación de terrorismo sin una organización terrorista', explica el abogado de Pòrtulas, Benet Salellas, que recuerda que, a pesar de las prolongadas investigaciones de los Mossos, no se consiguió implicar a Pòrtulas con nadie más.

'Los límites del concepto de terrorismo están en juego, porque no se le atribuye ninguna acción terrorista concreta', añade Salellas.

Este letrado, que también defiende a los paquistaníes detenidos en Barcelona el 19 de enero de 2008 y acusados de haber querido volar el metro, a pesar de que nunca se encontraron los explosivos, considera que la 'criminalización de Pòrtulas ha tenido un punto de partida ideológico'.

En su opinión, el caso Pòrtulas reprodujo a la perfección una de las últimas tendencias policiales en su lucha contra el terrorismo. 'Ocurrió lo que podemos llamar una detención preventiva: primero se detiene y después se investiga, cuando debería ser al revés', dice.

Distintos juristas consultados por este diario apuntan que, a pesar de la falta de evidencias, no es descartable que Pòrtulas sea condenada. En sus conclusiones, el fiscal hace repetidas referencias a la relación que mantenía la imputada con Juan Antonio Sorroche Fernández, condenado en 2007 en Italia.

Además, el escrito recoge el diverso material propagandista que se encontró en casa de la imputada, como un disquete informático que contenía un archivo llamado 'Bombas', con información para confeccionar cócteles molotov o el denominado gas de la risa a partir de nitrato amónico.

Pero la acusación más grave que se vierte sobre Pòrtulas es la de haber efectuado seguimientos al director del centro penitenciario donde estaba internado Sorroche, además de vigilar diversos edificios públicos, actos que el fiscal considera 'preparatorios' de atentados.

Su detención y encarcelamiento suscitó una campaña de apoyo con hasta 15.000 firmas por su liberación. Entre estas, estaba la del futbolista Oleguer Presas; los cantantes Lluís Llach, Manu Chao, Quimi Portet, Gerard Quintana o Marina Rossell; los escritores Ferran Torrent y Víctor Aleixandre; el abogado August Gil o el profesor Carlos Taibo. Su entrega ante la sede del Departamento de Interior provocó una de las primeras crisis que tuvo que afrontar el conseller, Joan Saura, con los sectores antisistema e independentistas.

Pero esta no es la única causa de Núria Pòrtulas: la pasada semana, un tribunal de Girona la juzgó por haber intentado robar unas zapatillas deportivas en un centro comercial. Al final, fue absuelta porque la acusación no se presentó.