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Julia Gillard, nueva primera ministra de Australia

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Julia Gillard se convirtió en primera ministra de Australia después de que su predecesor Kevin Rudd renunciara para evitar una votación sobre su Gobierno, en tanto, la nueva líder dijo que convocará elecciones en los próximos meses y pidió a los votantes que confíen en ella.

Gillard ofreció inmediatamente poner fin a una amarga disputa sobre un controvertido impuesto a las "súper ganancias" de las materias primas, que amenazan inversiones por valor de 20.000 millones de dólares.

"Les pedí a mis colegas hacer un cambio de líder porque creo que un buen Gobierno estaba perdiendo su camino", dijo Gillard.

El dólar australiano saltó brevemente, mientras que las acciones de BHP Billiton, la mayor minera del mundo, y de Rio Tinto subieron cerca de un 2 por ciento, por la esperanza de un compromiso en el impuesto a las mineras.

El corredor de apuestas Centrebet dijo el jueves que los laboristas son los favoritos para ganar las próximas elecciones, que se celebrarían cerca de octubre, después de que Rudd renunciara en favor de Gillard.

La llegada al poder de Gillard llevaría a que el Gobierno retome su política fallida sobre cambio climático y un sistema de comercio de emisiones de carbono. Gillard afirmó que está decepcionada por el fracaso de Canberra a la hora de aprobar leyes para fijar un precio al carbono.

"Si soy elegida como primera ministra volveré a plantear el caso de un precio para el carbono de manera local y en el exterior. Haré eso a medida que las condiciones económicas globales mejoren y nuestra economía continúe fortaleciéndose", declaró.

Rudd se convierte así en el primer ministro australiano que ha durado menos tiempo en el poder desde 1972, debido a que su liderazgo fue perdiendo solidez después de perder apoyos por sus decisiones de archivar el plan de reducción de carbono y por el impuesto minero.

"Lo he dado todo. Fui elegido por el pueblo australiano como primer ministro (...) para dar igualdad de oportunidades a todos los australianos", dijo Rudd, conteniendo las lágrimas.

Diputados del Gobierno creen que Gillard tiene una mejor oportunidad que Rudd para ganarse el respaldo de los votantes porque tiene una personalidad más cálida y puede vender las políticas de una forma más efectiva.

Gillard buscaría establecer rápidamente sus diferencias con el gobierno de Rudd comprometiéndose a una política más consultativo, y a actuar para resolver temas como el estancamiento sobre el impuesto a las mineras.

Gillard automáticamente atraerá a un gran electorado femenino, especialmente en comparación con el líder conservador de oposición Tony Abbott, que es anti-abortista y se opone al sexo antes del matrimonio.

Un reciente sondeo de opinión mostró que las votantes femeninas daban un 53 por ciento de preferencia a Gillard frente a un 23 por ciento de Abbott.