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Jungstedt cree que ñl novela negra escandinava triunfa porque trata temas universales

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La sueca Mari Jungstedt se ha sumado a la lista de escritores que aúnan crimen y crítica social en las novelas policíacas escandinavas, un éxito que ella misma atribuye a que tratan "problemas universales" con los que todo tipo de lector se identifica fácilmente.

Jungstedt publica ahora en España "Nadie lo ha oído" (Maeva y Columna), la segunda de sus siete novelas policiacas -con las que ha vendido más de un millón y medio de ejemplares en Suecia- protagonizadas por el comisario Anders Knutas y el periodista Johan Berg, y ambientadas, todas ellas, en la isla turística de Gotland.

La autora quiere mostrar que la sociedad sueca "no es ideal", ya que no resuelve sus "numerosos problemas" y está "sobrevalorada" en el extranjero, asegura Mari Jungstedt en una entrevista con Efe.

"Hay una tradición muy fuerte de novela negra en Suecia", apunta Jungstedt, que confiesa que más que de Stieg Larsson, "que es un fenómeno muy reciente", ha aprendido de Maj Sjövall y de Per Wahlöo, que en los años sesenta iniciaron la corriente de la novela negra escandinava.

Después de diez años de carrera periodística en la televisión sueca, decidió empezar a escribir -cumpliendo su "gran sueño"- y hoy aún sigue "sorprendida" del éxito que han cosechado sus novelas, en las que trata de explorar los entresijos de las relaciones humanas.

En "Nadie lo ha oído", Jungstedt habla sin tapujos de alcoholismo, violencia, racismo y, sobretodo, de amistad. "Me fascinan las vidas dobles", confiesa.

En este segundo libro, la isla Gotland -que califica de "perfecta" por estar "aislada" y disponer de "grandes contrastes"- se ve sacudida por el crimen de Henri, un fotógrafo alcohólico que acababa de ganar una importante suma de dinero en una apuesta hípica.

Las pesquisas policiales apuntan a una solución rápida del crimen, pero la investigación da una vuelta de tuerca con la desaparición de Fanny, una niña solitaria de catorce años.

Igual que en su primera novela, la autora (Estocolmo, 1962) denuncia la "fragilidad, soledad y culpabilidad" que sufren los niños, a través de la mirada de Fanny, que vive en el seno de una familia fragmentada y padece abusos sexuales.

"La sociedad sueca falla a los jóvenes, no los ayuda, no los protege lo suficiente", lamenta con contundencia Jungstedt, quién reconoce abiertamente haber sido víctima de acoso escolar cuando era niña.

Para esta escritora, los recuerdos de la infancia, tanto los positivos como los negativos, "están presentes y nos influyen en todas las etapas de la vida".

Mari Jungstedt escribe desde una óptica periodística -"fácil y directa"-, manteniendo grandes dosis de acción a lo largo de toda la novela para atraer al lector y evitar que "desconecte".

La autora, quién dice que nunca piensa en escribir un próximo libro, publicará su octava novela en los próximos meses en Suecia.

Hace tres años que dejó de trabajar en la televisión para dedicarse de lleno a la literatura, pero sus historias también están vivas en la pequeña pantalla desde que se emite en Alemania una serie basada en sus novelas.

En la isla de Gotland, el fenómeno Jungstedt ha llegado a tal extremo que ha sido diseñada una ruta turística que recorre los lugares más destacados de sus siete novelas policiacas.