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La Junta blinda los restos de Lorca

El Gobierno andaluz garantiza a la familia del poeta que no lo identificará tras abrir su fosa

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El plan de la Junta de Andalucía se resume en términos aparentemente contradictorios: abrir la fosa de Lorca, sin aclarar si Lorca se encuentra allí. La consejera de Justicia andaluza, Begoña Álvarez, ha ofrecido a la familia de Federico García Lorca la garantía de que respetará su deseo de que los restos del poeta no serán analizados tras la exhumación de la fosa en la que supuestamente se encuentra su cadáver. 'Tanto la ley como la ciencia apuntan a que es posible' identificar el resto de cuerpos sin hacerlo con el de Lorca, garantizó ayer Álvarez, que insiste en que la Junta actúa a demanda de los familiares del maestro Dióscoro Galindo y los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.

El respeto al deseo de privacidad de la familia de Lorca se ha convertido en la mayor preocupación. El investigador del Instituto Andaluz de Geofísica Francisco Carrión, que elabora el proyecto de excavación que será entregado a la Junta, aseguró ayer a Público que la apertura se realizará evitando el circo mediático. 'Una carpa no dejará ver nada y un sistema de seguridad prohibirá la entrada a todo el personal no autorizado', explica.

Hay voces que discrepan de la idea de que el proceso podrá hacerse adaptándolo a la voluntad de todos los afectados. El antropólogo Miguel Botella opina que es 'imposible técnicamente' analizar los restos de unos y no de otros, visión compartida por otros arqueólogos o antropólogos en los últimos días. El propio Carrión comparte esta idea

El forense José Antonio Lorente, en cambio, explicó ayer que es posible el procedimiento que prevé la Junta. Consiste, según explicó a Efe, en realizar una identificación 'positiva' y no 'por exclusión'. Puso para ello como ejemplo un accidente de tráfico con cinco fallecidos en el que sólo los familiares de cuatro de ellos desdean identificarlos y ofrecen datos de ADN comparativos. Así se impedirá a los presionales poner nombres y apellidos a la quinta víctima.

Las fases del proceso, según Carrión, serán las siguientes: prospección geofísica, excavación arqueológica, estudio antropológico y determinación genética. La primera 'se hará con radar de subsuelo' y la segunda 'usando la metodología propia para excavar restos óseos humanos, es decir, decapando los sedimentos del terreno manualmente hasta tocar el techo de la fosa'.

Lo que se prevé más difícil es la localización de la fosa. 'No sabemos con exactitud el lugar donde queremos intervenir. Dudo que a la primera demos con la fosa', añade el experto. En estos momentos, en el Instituto de Geofísica de Andalucía, con sede en Granada, delimita con la ayuda de fotografías aéreas las cuatro o cinco coordenadas del área de actuación y miden la zona con sistemas informáticos y GPS.

Los trabajos comenzarán, si no hay contratiempos, a principios de noviembre, según Carrión. Particparán en los mismos 15 profesionales entre antropólogos, arqueólogos, geofísicos, voluntarios, personal auxiliar, peones especializados y un conservador. El plazo de ejecución será de entre uno y dos meses. Sólo el presupuesto para llevar a cabo las dos primeras fases ronda los 30.000 euros.

La Junta ya tiene los permisos administrativos necesarios para la excavación.