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Sólo el fin justifica los medios

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El peor partido acabó con el mejor resultado: la primera semifinal mundialista de la historia. España fue incapaz de imponer su fútbol ante una Paraguay crecida y convencida de sus posibilidades, que mejoró la versión chilena de cómo ahogar la salida de balón de La Roja e hizo mucho daño con balones a la espalda de los centrales. A ello contribuyó la mala distribución espacial de los centrocampistas rojos azules, como ante Chile, demasiado pegados con balón y encimados a la hora de habilitar líneas de pase. No creaban superioridades y el tráfico denso que buscó y provocó Paraguay creó confusión, aunque, por suerte para España, no desesperación.

Xavi e Iniesta, y más tarde Cesc, saben lo que hay que hacer ante defensas muy cerradas y les sobra paciencia para esperar la menor grieta. Mientras, Xabi Alonso lo intentaba con continuos y, por tanto, poco efectivos cambios de orientación. Balones largos ante los que los defensores paraguayos se relamían. Sin juego por dentro, España ni se arrimaba a la portería de Villar. Los puntas, Torres y Villa, estaban abiertos a banda, demasiado lejos del área y muy solos para recibir, controlar, maniobrar y llevar peligro.

Majestuoso Piqué, sostén de un centro del campo muchas veces superado tras robo. Y gran actuación de Casillas, otra prueba de que Paraguay tuvo opciones no sólo de no perder, sino de ganar. Los laterales, Ramos y Capdevila, amagaban con aparecer, pero sólo estaban, de ahí que tampoco lograran superioridades. El hecho de que los cambios de Del Bosque, a excepción del de Marchena por Puyol, fueran Cesc por Torres y Pedro por Alonso evidencia que el seleccionador supo rectificar a tiempo y que quizás ante Alemania no vuelva a cometer los mismos errores.

Las dudas con las que España empezó el Mundial no sólo no se han disipado, sino que han ido en aumento con el breve paréntesis tras el gol de Villa a Portugal. España necesita abrir la lata para recuperar su mejor versión. Claro que esto es de Perogrullo y lo que La Roja debe hacer es imponer su fútbol para que ese gol llegue lo antes posible.

La sustitución de Alonso por Pedro dejó claras las preferencias del seleccionador hacia Busquets como único medio centro, aunque la elección fue coherente. Para jugar de único soporte, el que forma una línea de tres con los centrales y permite a los laterales incorporarse, el catalán es el más idóneo, pues además de sus excelentes prestaciones, está rodeado de caras conocidas y, por tanto, de automatismos. Sólo el fin, con la buena maniobra de Iniesta en el gol de Villa, justificó a los medios de España, aunque partidos como el de Paraguay no permiten ser optimistas con argumentos, sino optimistas a secas.