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Kaká, la esperanza de Brasil para ser de nuevo campeón

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Kaká, un habilidoso y letal centrocampista conocido por su buen comportamiento y religiosidad, será una de las principales cartas de Brasil en la búsqueda de su ansiado sexto título mundial de fútbol en Sudáfrica, pese a sus recientes problemas de rendimiento.

Con 27 años, Ricardo Izecson dos Santos Leite alcanzó numerosos títulos con el AC Milan, y desde 2009 defiende los colores del Real Madrid, que se hizo con los servicios del jugador pagando una astronómica suma de unos 94 millones de dólares que sacudió el mercado y a su país.

El día de la presentación de Kaká, unos 45 millones de brasileños vieron la rueda de prensa por televisión, según destaca el club en su sitio en Internet.

Kaká, apelativo en Brasil del nombre de Ricardo, nació el 22 de abril de 1982 en Brasilia, pero desde los 7 años residió en Sao Paulo y, a diferencia de otros grandes astros brasileños, en el seno de una familia de clase media, alejado de las favelas.

Comenzó a jugar desde pequeño y en 2001, a los 19 años, debutó como profesional en el Sao Paulo, marcando en esa temporada 12 goles en 27 encuentros.

Su estilo de juego con un arranque frontal, rápido y directo, con disparos contundentes desde fuera del área, llamaron rápidamente la atención a nivel internacional, así como su comportamiento moderado dentro y fuera del campo.

En 2003 fue contratado por el AC Milan por 8,5 millones de dólares y comenzó a brillar en Italia, cuya nacionalidad obtuvo en 2007. Ese año ganó su primera Liga de Campeones con el conjunto rojinegro.

También en 2007 conquistó el Mundial de Clubes, cuando el AC Milan ganó 4-2 al Boca Juniors en Japón. Su actuación de ese año le valió el premio al mejor jugador de la FIFA y el Balón de Oro de la revista France Football.

Paralelamente, a principios de esta década comenzó a jugar en la selección de Brasil y ya cuenta con un título mundial en su palmarés, el obtenido en 2002 de la mano de la potencia goleadora de Ronaldo. También estuvo en Alemania 2006, donde su equipo cayó en cuartos de final ante Francia.

Con su selección, Kaká también conquistó la Copa América 2004 y, en 2005 y 2009, la Copa Confederaciones.

BAJO RENDIMIENTO

Sin embargo, en los últimos meses las cosas no han sido miel sobre hojuelas para el habilidoso jugador, dado que ha estado en el centro de la polémica de los medios de comunicación españoles por algunas actuaciones decepcionantes en el conjunto "merengue".

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, opinó a finales de marzo sobre el rendimiento de Kaká en España y su importancia para la selección "verdeamarelha".

"Kaká es imprescindible para la selección brasileña, sigue siendo un gran jugador de fútbol, pero está viviendo un momento delicado. Necesita volver a entrenar, dejar las lesiones y defendernos", declaró el mandatario.

Pero las cosas no parecen fáciles para Kaká en el Mundial, ya que a diferencia de plantillas previas, Brasil no parece tener un gran recambio.

"En Copas del Mundo pasadas, Brasil salía (de casa) con cuatro, cinco, seis grandes jugadores, cada uno capaz de ganar solos un Mundial", dijo semanas atrás el legendario lateral Carlos Alberto en una entrevista con Reuters.

"Sucedió con Garrincha y Pelé, luego con Romario en 1994 y con Ronaldo y Rivaldo en 2002. Esto ha sucedido siempre", agregó el campeón del mundo en 1970.

"Hoy Brasil es virtualmente dependiente de Kaká y si Kaká se lesiona, ¿qué va a pasar? (...) No tenemos a ningún otro jugador capaz de dar vuelta un partido de la Copa Mundial y darle el título a Brasil", recalcó.

RELIGIOSIDAD Y MODERACION

Además de por sus dotes profesionales, Kaká destaca en el conflictivo mundo futbolístico por su religiosidad y comportamiento moderado en todo momento.

Un año antes de comenzar su vida profesional con el Sao Paulo, Kaká sufrió la fractura de una vértebra al saltar de un trampolín.

El accidente pudo significar el fin de su carrera, pero Kaká dijo que logró recuperarse y convertirse en un exitoso futbolista gracias a la ayuda de Dios.

Cuando era adolescente, abrazó el cristianismo y se hizo miembro activo de la iglesia evangélica Renacer en Cristo, a la que donó su trofeo de mejor jugador del mundo y donde se casó en 2005 con Caroline Celico.

Kaká no oculta su apego a las enseñanzas de Cristo a través de la fe evangélica, y ha declarado que cumplió la promesa hecha con su novia de llegar ambos vírgenes a la boda.

Alejado del alcohol y las salidas nocturnas que suelen marcar la carrera de algunos colegas, como Adriano, Kaká dice que reza antes de cada partido y ha expresado su deseo de convertirse en pastor cuando se retire del fútbol.

Esto hizo que Kaká se diferenciara de muchos astros del fútbol y repitiera en su vida privada el elogiado buen comportamiento en la cancha.

"Ha sido capaz de conquistar al mundo del fútbol con un comportamiento impecable y una imagen modélica tanto dentro como fuera de los terrenos de juego", dijo en junio el presidente del Madrid, Florentino Pérez, al presentar a Kaká ante unos 50.000 espectadores en el estadio Santiago Bernabéu.