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Kepler busca nuevas Tierras

La NASA lanza una sonda para encontrar mundos habitables en 100.000 sistemas. Realizará el primer censo de planetas parecidos a la Tierra para saber si son habituales en el Universo

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¿Estamos solos en el universo? La pregunta lleva siglos formulada y es muy relevante. Por dar una respuesta inadecuada, la Iglesia quemó en febrero de 1600 a Giordano Bruno. Se le había ocurrido decir que existían multitud de sistemas solares con mundos habitados como la Tierra. Mucho antes, en el siglo IV a.C., Metrodoro de Chios, en una línea similar pero sin castigo equivalente, argumentaba que 'un solo mundo en el espacio infinito sería tan extraño como una sola espiga de trigo en un gran campo sembrado'. Mañana, a las 4.50 de la madrugada, Kepler, una sonda de la NASA, parte hacia el espacio para recabar información que nos acerque a la resolución del enigma.

Ya se han encontrado más de 300 planetas fuera del Sistema Solar. Sin embargo, la mayor parte de los exoplanetas hallados son grandes cuerpos gaseosos como Júpiter con órbitas muy próximas a su estrella. La razón es que, dada la dificultad para detectar objetos poco luminosos a enormes distancias, la técnica que ha permitido el descubrimiento de gran parte de los exoplanetas no se basa en la observación directa, sino en el estudio de las interferencias que estos cuerpos ejercen sobre la órbita de sus estrellas. Cuanto más grande sea el planeta y más cerca se encuentre de su estrella, más fácil será detectar el tirón gravitatorio que ejerza sobre ella.

Planetas con agua líquida

El reto de Kepler será localizar planetas rocosos de un tamaño similar al de la Tierra a una distancia de su astro donde la temperatura pueda ser propicia para la vida. 'Estamos buscando planetas donde la temperatura es la justa para que haya agua líquida en la superficie', explica William Borucki, investigador principal del proyecto.

La labor de la sonda estadounidense no será encontrar un planeta concreto, sino determinar la cantidad de ellos con tamaño similar al de la Tierra que existen en la Vía Láctea. Kepler realizará, en palabras de Jon Morse, director de la división de astrofísica en la sede de la NASA en Washington, el primer censo de planetas parecidos a la Tierra. Este inventario ayudará a 'planificar futuras misiones que detecten y caractericen ese tipo de mundos alrededor de estrellas cercanas', dijo Morse.

En órbita alrededor del Sol, el ojo de Kepler se fijará durante tres años y medio en una parcela celeste de 105 grados cuadrados aproximadamente el trozo de firmamento que cubre la mano con el brazo estirado. Medirá sin descanso el brillo de 100.000 estrellas cada media hora en busca de las pequeñas oscilaciones que produciría un planeta al pasar frente a ellas. Para cazar estos diminutos eclipses, Kepler cuenta con una cámara de 95 millones de píxels que podrá detectar cambios en el brillo de las estrellas de hasta un 0,002 por ciento. Vista desde una posición similar, la Tierra bloquearía un 0,008 por ciento de la luz del Sol.

Tres años de espera

El nuevo telescopio partirá mañana, pero los resultados aún tardarán en llegar. Para asegurarse de que una fluctuación en el brillo de una estrella es un nuevo planeta terrestre y no una interferencia de otro tipo, los científicos se han puesto el objetivo de registrar tres tránsitos antes de anunciar el hallazgo de un planeta. En teoría, un planeta situado en una región habitable de un sistema solar tardaría aproximadamente un año en completar una órbita en torno a su estrella. Aunque antes se anunciará el descubrimiento de multitud de grandes planetas gaseosos que orbitan muy cerca de su estrella, el censo de mundos habitables no comenzará a elaborarse hasta dentro de más de tres años.

El laborioso Kepler no tiene reservada la gloria de ser el primer telescopio en detectar signos de vida extraterrestre. Él sólo será el encargado de realizar una criba. Después, dos misiones, aún en desarrollo, realizarán el casting definitivo. La Agencia Espacial Europea prepara Darwin, una flotilla de cuatro o cinco sondas que analizará las atmósferas de planetas fuera del Sistema Solar en busca de las marcas químicas de la vida. La NASA también estudia su propia misión: Terrestrial Planet Finder (TPF). Con dos sistemas de telescopios complementarios permitirá obtener información precisa sobre características como la situación, la temperatura o la composición química de los exoplanetas con el objetivo último de encontrar vida.

La Tierra no es excepcional

Pese a que gran parte de los planetas detectados hasta ahora son gigantes gaseosos en la proximidad de sus estrellas, los astrónomos siguen considerando que se trata de excepciones; simplemente, son más fáciles de detectar.

Los modelos de formación planetaria indican que los mundos rocosos en regiones donde la existencia de agua es posible deberían ser abundantes. Borucki calculó que Kepler detectará unos 50 planetas con posibilidades de tener agua líquida.

'Si encontramos tantos, con seguridad querrá decir que la vida puede ser común en nuestra galaxia; que existe una oportunidad para que la vida tenga un lugar en el que evolucionar', afirmó.

'Si se encuentran pocos o ninguno, se podría pensar que los planetas habitables como el nuestro son muy raros y que la Tierra es un solitario enclave para la vida en el Universo', concluyó.