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Kirguizistán celebra unos comicios clave para su futuro régimen parlamentario

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Kirguizistán celebra hoy unos comicios legislativos cruciales para el establecimiento del régimen político parlamentario refrendado en la nueva Constitución de esa convulsa antigua república soviética en Asia Central.

La cita en las urnas, a las que están convocados más de 2,8 millones de electores, será asimismo otro paso hacia la legitimación de las instituciones del país creadas tras el derrocamiento, en abril de este año, del presidente Kurmanbek Bakíev, actualmente refugiado en Bielorrusia.

Los 120 miembros del nuevo Legislativo unicameral kirguís son elegidos por listas de partidos, y un total de 29 formaciones luchan por obtener representación parlamentaria.

De acuerdo con la nueva Constitución, aprobada en referéndum el pasado junio, será la mayoría legislativa la que designará al primer ministro, máximo jefe del poder Ejecutivo.

La facultades del presidente de la república, cargo que ejerce actualmente Rosa Otunbáyeva, quedarán reducidas a funciones de representación.

El presidente de la Comisión Electoral Central (CEC) de Kirguizistán, Akilbek Saríev, ha declarado que todo está dispuesto para la jornada electoral.

Un total de 2.289 colegios electorales han sido habilitados en todo país y permanecerán abiertos entre las 08.00 y las 20.00 hora local (02.00 y 14.00 GMT), tras los cual se dará inicio al escrutinio.

Para acceder al Parlamento, los partidos políticos necesitan obtener los votos de al menos el 5 por ciento de los ciudadanos inscritos en el censo electoral nacional (poco más de 140.000 sufragios) y del 0,5 por ciento de los electores registrados en cada una de las regiones del país.

El Código Electoral kirguís establece que los comicios serán válidos independientemente del número de votantes que acudan a las urnas y que ninguna formación, al margen de los votos que obtenga, puede conseguir más de 65 escaños.

Todos los sondeos señalan que el escrutinio no dará un claro ganador y que el arco parlamentario quedará integrado por entre cinco y siete partidos, que se verán obligar a formar un gobierno de coalición.

"Éstas serán las primeras elecciones libres en la historia de Kirguizistán. Nadie podrá aprovechar el control de la administración en su propio beneficio", dijo en conversación telefónica con Efe Temir Saríev, líder del partido Ak-Shumkar (Halcón Blanco), uno de los favoritos a acceder al Parlamento.

Resaltó que se trata de unas "elecciones históricas", pues "los kirguises nunca habían podido elegir libremente a los diputados del Parlamento".

También se espera que obtengan escaños el partido pro-occidental Ata-Mekén, liderado por Omurbek Tekebáyev; el Partido Social Demócrata de Kirguizistán, de Almazbek Atambáyev; el pro ruso Ar-Namis, del ex primer ministro Félix Kúlov.

La lista de las formaciones que tienen posibilidades de acceder al Parlamento la cierran Ata-Zhurt (Patria) que agrupa partidarios del derrocado presidente Bakíev; República, de Omurbek Babánov, y Butún Kirguizistán (Kirguizistán Unido), liderado por Adaján Madumárov.

En vísperas de los comicios, las autoridades de Kirguizistán reforzaron la seguridad en el sur del país centroasiático, escenario a mediados de junio pasado de violentos choques entre kirguises y uzbekos en los que murieron 316 personas, aunque otras fuentes hablan de hasta 2.000 muertos.

En Kirguizistán, un país limítrofe con China y sin recursos energéticos, se han producido dos revoluciones en los últimos cinco años en los que han sido derrocados sus dos primeros presidentes desde la independencia de la URSS.

La incruenta Revolución de los Tulipanes provocó en 2005 la caída de Askar Akáyev, en el poder desde 1991; mientras los violentos disturbios de abril acabaron con la presidencia de Bakíev tras casi cinco años de mandato.