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Kiril Yeskov desmonta los mundos de Tolkien

El ruso destruye el mito del británico en una novela en la que los orcos son buenos

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A Kyril Yeskov (Moscú, 1956) le entusiasman las arañas. Sobre todo, sus antepasados. Como investigador, se pasa el día analizando fósiles de los arácnidos en el Instituto de Paleontología de la Academia Rusa de las Ciencias, una actividad que también realiza en sus expediciones a Siberia, Mongolia y Asia Central.

Esta pasión por los bichos le llevó a comienzos de los noventa a escribir novelas de género fantástico. La primera, publicada en 1996, fue El evangelio de Afranius. Después llegaron otras cuatro. La más reciente, El último anillo, editada por Bibliópolis, ya se ha convertido en un éxito de ventas en todo el mundo.

Con un estilo fluido y vitalista y un gran sentido del humor al que añade el tono mordaz de las novelas de espías, según las críticas aparecidas en las revistas rusas, Yeskov desmonta en esta novela toda la leyenda que J.R.R. Tolkien creó en la trilogía de El señor de los anillos. Por primera vez, los orcos, el pueblo vencido por los elfos, se toman la revancha y deciden ajustar cuentas.

'La escribí porque Tolkien había tomado una historia y la había transformado en el formato de leyenda, que lo único que hace es manipular la realidad', comenta Yeskov a Público. Así, a partir de una especie de 'pseudo reconstrucción histórica', Yeskov decidió pulir 'la propaganda que hace Tolkien sobre los buenos y ver qué había detrás de eso'. Y lo que encontró es que la etiqueta de los vencidos suele ser siempre la de 'malos', o caníbales y malditos, como el escritor británico definió al pueblo orco. En definitiva, no hay que fiarse de las versiones oficiales, advierte el ruso.

Aparte de los artrópodos, a Yeskov le fascina la época victoriana en la literatura. Uno de sus escritores favoritos es el también británico Arthur Conan Doyle y el personaje de Sherlock Holmes. De alguna forma, Yeskov también investiga e intenta deducir en su trabajo qué dicen los abuelos de las arañas actuales. 'La paleontología reconstruye el pasado y yo, cuando me siento a escribir y me invento una historia, también estoy haciendo una reconstrucción del pasado', comenta. De ahí que muchos colegas 'también se dediquen a la literatura', subraya.

La combinación entre la fantasía, el suspense y el tono de ensayo de sus libros se debe a que no se siente muy cómodo si se tiene que ajustar a las reglas de un único género. 'No me gusta enclaustrarme', manifiesta. Sin embargo, sí ve claro que su camino es el de la fantasía, género al que augura un notable futuro: 'Las buenas novelas de ciencia ficción tratan sobre cómo se comportan los seres humanos y sus relaciones ante los cambios. Y, precisamente, ahora mismo estamos en una gran época de cambio'.

De cambio inminente, pero también de crisis. Para responder a la pregunta sobre cómo afectará el periodo económico actual a la literatura fantástica, Yeskov recula y decide contestar como paleontólogo: 'Según nos dice el pasado, las catástrofes son cíclicas, vienen solas y se resuelven solas'. Mientras tanto, 'siempre nos quedará la lectura', concluye.