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KPMG augura deslocalizaciones si no hay un plan uniforme de reducción de CO2

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Los países desarrollados correrán el riesgo de sufrir deslocalizaciones de empresas si no se logra construir un marco uniforme y equitativo en todo el mundo para la reducción de las emisiones de dióxido de carbono (CO2).

El responsable del área de servicios sostenibles de KPMG España, José Luis Blasco, afirmó, en declaraciones a Efe, que existirá un riesgo de deslocalización si los países en vías de desarrollo no asumen compromisos de reducción de emisiones, porque la presión sobre los países desarrollados será tan fuerte que resultará económicamente inviable mantener las empresas en su lugar de origen.

Para impedir la fuga de empresas, según Blasco, es necesario que el marco regulatorio sea similar en todo el mundo, y evitar así que las empresas de los países desarrollados estén "penalizadas" económicamente y tengan la tentación de marcharse a otras zonas.

Para asegurarse de que se tenga en cuenta el punto de vista de las compañías, la Convención del Cambio Climático de Naciones Unidas (COP15), que se celebra en Copenhague a partir de mañana, contará con la ayuda del llamado "Grupo de los Negocios", compuesto por representantes del mundo empresarial y asesorado por KPMG.

Este Grupo tratará en Copenhague las causas de este tipo de deslocalización, como el comercio de los derechos de emisión, que ya funciona en Europa y va a extenderse a países como Japón o Estados Unidos, pero que será ineficaz si no se crea un mercado global.

Otros asuntos que los empresarios intentarán aclarar en la cumbre serán los incentivos y penalizaciones a las compañías por sus emisiones de CO2, así como el riesgo de que los países desarrollados pongan en marcha medidas proteccionistas para mantener las empresas en su territorio.

El Grupo de los Negocios defenderá un marco estable en el tiempo porque sólo así los empresarios tendrán "confianza para invertir" en energías renovables y en sistemas de reducción de emisiones, como la captura y almacenamiento de CO2.

Según Blasco, el principal problema para definir este marco es la tradicional reticencia de los países en vías de desarrollo a aceptar compromisos de reducción de emisiones, aunque en las últimas semanas la perspectiva ha mejorado con los planes de fomento de la eficiencia anunciados por China y la India.

Por ello, la cumbre pretende establecer unas medidas mucho más restrictivas para los países industrializados que para los que están iniciando ahora su desarrollo.

Para lograr el objetivo científico, que consiste en que la temperatura en 2050 no sea más de dos grados superior a la de la época preindustrial, habría que reducir a la mitad las emisiones totales de CO2.

Según los supuestos del COP15, esta reducción tiene que repartirse de forma proporcional, por lo que el 80 por ciento correspondería a los países desarrollados y el 20 restante a los países en vías de desarrollo.

Para los países desarrollados, una reducción del 80% de las emisiones de CO2 implica que en 2050 "ningún vehículo podría funcionar con combustibles fósiles" y habría que suprimir toda la producción eléctrica procedente del carbón, según el responsable de KPMG para los servicios de sostenibilidad.

Aunque en la reunión de Copenhague se van a determinar los compromisos generales, Blasco apuntó que las medidas concretas se fijarán a lo largo del próximo año.