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Kuznetsova y Zvonareva dejan a España a expensas de un 'milagro'

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Svetlana Kuznetsova y Vera Zvonareva, la cuarta y novena raqueta del mundo, respectivamente, dejaron las expectativas de España de reconquistar el éxito en la Copa Federación, en manos de un 'milagro', capaz de evitar la permanencia de Rusia en el trono del torneo.

El cuarteto ruso dejó al conjunto de Miguel Margets sin margen de error para la segunda jornada. Sin otra opción, Anabel Medina debe ganar a Kuznetsova y Carla Suárez a Zvonareva. Para que el dobles final, el quinto y último punto en juego, dispare su interés.

La confianza con la que el capitán ruso Shamil Tarpischev asumió la ausencia de alguna de sus principales raquetas de más lustre, como Maria Sharapova, lesionada, o Elena Dementieva, Dinara Safina (oro y plata olímpica) o Anna Chakvetadze, estaba justificada. Rusia posee la mayor factoría de raquetas del tenis femenino.

Vera Zvonareva es un activo emergente en el circuito. Es novena del ránking y su progresión fue evidente con el bronce de Pekín 2008. No ha decepcionado ante la confianza asumida por su capitán y batió a Anabel Medina en hora y media (6-3 y 6-4).

Es la valenciana la principal baza española para los individuales. Su ránking, 24 del mundo, y su palmarés, ocho títulos, uno en este curso, deja fuera de toda cuestión dicha condición. Pero anda aún lejos de las alturas de la clasificación. Del 'top ten' por el que se manejan las raquetas que se reparten la gloria cada año. A donde hace tiempo ha entrado su rival.

Fue un querer y no poder de la española, que tardó en asentarse en el partido. Para entonces, ya era víctima del arranque arrollador de Zvonareva, que se situó con 3-0. Tuvo una buena mejoría Medina, que ganó los dos siguientes y, saque en mano, dispuso de dos opciones para equilibrar el duelo.

"No he tenido continuidad. No me gusta comenzar, disputar el primer punto de una eliminatoria. Siempre prefiero comenzar con el segundo partido", dijo Medina, que recordó que habitualmente "juego mejor el segundo día, más que el primero".

En esas situaciones fue donde la rusa estuvo mejor. En los momentos clave. Ganó cinco puntos seguidos y encarriló definitivamente el set, que se adjudicó por 6-3.

Zvonareva aprovechó el golpe moral que supuso para la valenciana la pérdida de la manga y se predispuso para completar su trabajo con rotundidad. Se situó 2-0 en el segundo. Fue entonces cuando asomó la mejor Anabel Medina. Respondió bien a los ataques de su rival y se mantuvo en la pista. La opción de la remontada llegó cuando la española cerró el sexto juego para adquirir una ventaja de 4-2.

Despachado el primer punto, Carla Suárez asumió la condición de esperanza española para intentar evitar que España quedara contra las cuerdas en la primera jornada.

Es Kuznetsova una de las grandes del circuito. Cuarta del ránking WTA es capaz de tutear a cualquiera de las jugadoras. Presume de formar parte de los tres títulos de la Copa Federación que tiene Rusia, ganados a lo largo de este último cuatrienio. Una prueba palpable del rendimiento ruso.

Kuznetsova llegó a las instalaciones del Club de Campo a bordo de su Porsche, de color azul, con el que suele manejarse. Adoptó los trazos de su vehículo para solventar el duelo con la española. Tuvo un arranque fulgurante (4-0), que la predispuso a un triunfo incontestable.

El empuje de la canaria restó comodidad al tránsito de su rival (4-3), que volvió a tirar de determinación para cerrar la manga y después, el partido (6-3 y 6-1) en ochenta minutos.

"No vinimos a la serie con un espíritu conformista. Estamos aún con ganas de ganar esta final. Fue un partido complicado. Jugué muy atrás y la pelota no venía con peso suficiente", resumió Suárez.

España queda en manos de un milagro para recuperar el pulso de la final y soñar con el sexto título de la Copa Federación. Desde hace diez años, cuando aún se manejaban por el circuito Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez.