Publicado: 05.07.2011 06:49 |Actualizado: 05.07.2011 06:49

Lagarde cobrará 324.000 euros netos al frente del FMI

Es un 11% más de lo que percibía Strauss-Kahn. Parte del sueldo es para gastos no justificados

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Christine Lagarde se convirtió ayer oficialmente en la primera mujer en asumir la jefatura del Fondo Monetario Internacional (FMI). La exministra de Economía francesa, que llegó al puesto tras el escándalo sexual de su predecesor, Dominique Strauss-Kahn, toma la dirección del organismo en un momento especialmente delicado, cuando todavía queda por completar el rescate griego.

La compensación a cambio no es poca cosa y dista mucho de las recetas duras y restrictivas que el FMI extiende allá donde llegan sus medidas. Lagarde cobrará un salario base de 467.940 dólares al año (unos 324.000 euros) y tendrá un suplemento para gastos de representación de 83.760 dólares anuales (58.000 euros), lo que asciende a un total anual de 551.700 dólares (unos 383.000 euros), todos libres de impuestos. Esa partida para sus gastos podrá emplearla sin necesidad de justificarla en forma alguna. Además, su contrato señala que esta cantidad está destinada a que mantenga "un nivel de vida apropiado a su posición como directora gerente" del fondo. "Además, se le reembolsarán todos los gastos razonables que haya hecho relacionados con su actividad", dice también el contrato.

En total, es un 11% más de lo que cobraba Strauss-Kahn, (420.930 dólares de sueldo y 75.350 de gastos), y un 20% más de lo que recibía Rodrigo Rato en 2005 (391.440 dólares anuales y 70.070 de representación), todo libre de impuestos. Su sueldo será también actualizado cada mes de julio con el IPC anual.

Ni la exministra francesa ni su esposo o acompañante tendrán que pagar gastos de viaje o alojamiento cuando se desplacen fuera de Washington para asistir a las reuniones anuales del FMI. La cosa no queda ahí. Sus viajes, así como los de los miembros de su familia que la acompañen, serán en primera clase. Al dejar el puesto, Lagarde recibirá, como sus predecesores, una pensión vitalicia y un fondo de pensiones, que variará en función de la duración de su mandato. Y si renuncia antes de que acaben sus cinco años de contrato, recibirá a modo de indemnización parte de su sueldo, según unos baremos establecidos. Para ello tendrá que estar en el cargo al menos dos años. A partir de entonces si, por ejemplo, renuncia tras cinco años al frente del FMI percibirá una paga equivalente al 80% de su salario.

Según los términos del contrato, Lagarde deberá tener "los más altos estándares éticos de conducta" y "evitar incluso cualquier apariencia de conducta inapropiada". Ninguna de estas condiciones figuraba en el documento que firmó Strauss-Khan, cuya única exigencia era la de "seguir los estándares de conducta aplicables al personal del FMI". A Lagarde también se le hace esta recomendación, pero además se le insta a participar "de vez en cuando en los programas de entrenamiento ético" obligatorios para el personal. No podrá, además, recibir "ningún regalo, prestación o favor de ningún Gobierno o autoridad externa al Fondo".

La exministra se compromete a ocupar el puesto durante cinco años, el mandato oficial, aunque ninguno de sus predecesores, todos europeos, lo han hecho. Strauss-Kahn, por las razones que ya se saben, y Rodrigo Rato por motivos personales. El alemán Horst Khöler dejó su puesto para ser presidente de su país y se le criticó por dedicar mucho tiempo a su futuro nacional.

Lagarde, de 55 años, conoce bien Estados Unidos, donde trabajó como abogada de negocios antes de ser ministra. La nueva jefa llegó ayer a su oficina a las nueve de la mañana, hora de Washington, donde fue recibida por su adjunto, el estadounidense John Lipsky, y el miembro más antiguo del Consejo de Administración, el egipcio Abdel Shakour Shaalan. Hoy ofrecerá una rueda de prensa en la que hará sus primeras declaraciones en el cargo.

Lo primero que hizo ayer fue mandar un correo electrónico a los empleados. "Sé que los recientes acontecimientos no han sido particularmente agradables para ninguno de vosotros ni para la institución en su conjunto", afirmó Lagarde en el mail, al que tuvo acceso la cadena estadounidense CNN. "Trabajaré realmente duro para superar ese mal trago y asegurarnos de que concentramos nuestros esfuerzos en la dirección adecuada, que consiste en generar un trabajo excelente con un buen esfuerzo colectivo", añadió.

Sueldo: un 11% más

Christine Lagarde cobrará un salario base de 467.940 dólares al año (unos 324.000 euros) al que hay que añadir un suplemento de 83.760 dólares anuales para gastos que no tendrá que justificar y que le permitan "mantener el nivel de vida apropiado a su posición". En total, 551.700 dólares anuales libres de impuestos, un 11% más que lo que percibía Strauss-Kahn.

Reembolso de gastos relacionados

Todos los gastos que haga relacionados con su actividad le serán reembolsados por el Fondo.

Viajes gratis y en primera

Ni Lagarde ni su esposo o acompañante tendrán que pagar gastos de alojamiento ni viaje cuando se desplacen fuera de Washington a una reunión anual del FMI. Además, todos sus viajes, así como los de los miembros de la familia que la acompañen, serán en primera clase.

Compensación si renuncia: pensión vitalicia

Si renuncia a su cargo, recibirá una indemnización en función del tiempo de su mandato. Además, percibirá una pensión vitalicia, como sucede con sus predecesores.

El currículum de la nueva directora gerente del FMI no está libre de máculas. Un asunto oscurece su trayectoria y hace que Christine Lagarde esté en medio de una investigación judicial en Francia por supuesto abuso de poder. El caso está relacionado también con el exministro francés y empresario Bernard Tapie, que apoyó a Nicolas Sarkozy en la campaña presidencial de 2007. Tapie demandó al Gobierno al alegar que el exbanco estatal Credit Lyonnais le defraudó con la venta de su participación en la empresa deportiva Adidas en 1993, ya que el precio final de venta fue más alto de lo que le dijeron. Algunos diputados acusan a Lagarde de abuso de poder, ya que aseguran que pagó al empresario 285 millones de euros y zanjó el asunto.