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Los latidos del corazón podrían dar energía a los marcapasos

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Los marcapasos y desfibriladores del futuro podrían conseguir un impulso añadido gracias a una sorprendente fuente de energía: el corazón.

Un equipo británico dijo el lunes que su experimento, que emplea un microgenerador que funciona con los latidos del corazón, produce cerca del 17 por ciento de la electricidad que necesita un marcapasos para ponerse en marcha.

Esto significa que los marcapasos de nueva generación podrían incluir esta tecnología y convertirse en dispositivos de mayor duración y con más funciones añadidas que ayuden a que el corazón funcione.

"Éste ha sido un estudio para probar la teoría, y hemos demostrado la teoría", dijo Paul Roberts, del Hospital de la Universidad de Southampton, en Reino Unido.

"Conseguir energía adicional puede ser la mayor innovación en los marcapasos y desfibriladores porque los ingenieros tendrán más energía con la que trabajar".

El marcapasos envía impulsos eléctricos al corazón para acelerar o ralentizar el ritmo cardiaco, mientras que un desfibrilador interno hace que el corazón normalice su ritmo si va demasiado rápido o despacio.

Estos dispositivos salvan vidas e incorporan tecnología cada vez más sofisticada. Pero son muy pequeños, por lo que la única forma de introducir la energía necesaria para añadir más funciones es aumentar el tamaño de la batería.

El problema es que aumentar el tamaño de los dispositivos implantados bajo la piel los hace más incómodos y aparentemente menos atractivos de llevar, dijeron los investigadores.

Estos científicos, que presentaron sus descubrimientos a la Asociación Americana de Corazón reunida en Nueva Orleans, probaron un generador que ayuda al corazón a producir más energía de la suficiente para que con los latidos se bombee sangre.

Los dispositivos utilizan dos válvulas comprensibles y un microgenerador montado en el cable del marcapasos o desfibrilador que conecta el aparato con el corazón.

El cable llega hasta el final del ventrículo derecho y las válvulas transmiten la energía a través de la presión de cada latido del corazón al microgenerador, que la transforma en electricidad para que la batería la utilice, explicaron los investigadores.