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"Sólo le falta el saco de dormir"

Cristiano Ronaldo vuelve a entrar en una convocatoria 55 días después de lesionarse

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¡Boom! Un zambombazo causó estruendo y admiración en Valdebebas. Un golpeo seco y potente; la firma inconfundible de Cristiano Ronaldo. La prueba definitiva de que está listo para reaparecer mañana ante el Zúrich. El portugués vuelve a entrar en una convocatoria 55 días después para jugar previsiblemente unos minutos ante el Zúrich. 'Cristiano entra en la convocatoria. Le he visto bastante suelto en los últimos días de entrenamiento y veremos cuanto juega mañana', aseguró Manuel Pellegrini en rueda de prensa.

Tan suelto que el extremo portugués ya ha compartido tandas de disparos a puerta con sus compañeros al término de los entrenamientos. Cristiano no tiene reparos en emplear toda su potencia en el golpeo. Su arma más definitiva. Siendo en origen un extremo driblador y virguero, su plan de desarrollo para instalarse entre los mejores jugadores del mundo lo centró en el gol. Su obsesión por la portería contraria ha sido una constante en su carrera. Su día a día está lleno de entrenamientos en solitario en Lisboa y en Manchester con el único objetivo de perfeccionar la precisión en el remate. Piqué, que coincidió con él en el United, cuenta que pasaba mucho tiempo en solitario chutando desde 35 o 40 metros. El objetivo no era otro que añadir dificultad al disparo para ser más preciso cuando la distancia fuera más corta.

Ni el club, ni Pellegrini, ni sus compañeros se han quejado en voz alta de lo que ha supuesto estos casi dos meses sin Cristiano, pero de puertas para adentro se reconoce que su baja tiene una incidencia notable en el desarrollo de los partidos. En el club se piensa que su poder de intimidación es brutal por su capacidad para resolver los partidos en una jugada o en un disparo lejano. No se dan como ganados encuentros como los de Milán o el de Gijón si se hubiera contado con su presencia, pero se tiene la seguridad de que hubieran sido muy distintos por su capacidad de intimidación.

En el vestuario opinan que Cristiano es un gran atajo para abrir y rematar los partidos, como el último del Racing. Tienen una fe ciega en la capacidad del luso para culminar las contras o reventar los partidos con cualquiera de esos disparos curvados que petrifican porteros.

El jugador está tan convencido de su fortaleza que no se vendará los tobillos para protegerse de posibles golpes o del impacto del balón en el golpeo. Sus pruebas físicas hablan de un jugador en plenas condiciones para competir.

El trabajo de Cristiano ha sido exhaustivo para reencontrarse con su punto ideal de forma. Durante este tiempo ha formado parte de la foto fija de Valdebebas a cualquier hora del día. Se le ha visto llegar a primera hora de la mañana en el gimnasio, comer, volver a ejercitarse y marcharse ya con la caída del sol. 'Sólo le ha faltado traerse el saco de dormir', dicen en el club.