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¿A qué le llamamos crisis?

Los países del G-8 tienen a su alcance detener la verdadera crisis del planeta: el hambre

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Ya lo habrán leído alguna otra vez, pero voy a reiterarlo: una de cada seis personas en el mundo (1.020 millones de seres humanos) no conoce más que el hambre. En el último año, se ha hecho realidad una cruel paradoja: el mundo ha batido simultáneamente dos récords, el de la producción de cereales y el del número de hambrientos.

¿No será ésta la verdadera crisis, la que avanza inexorable, silenciosa y lejana? La otra, la omnipresente y, sin lugar a dudas, gravísima crisis financiera y económica puede llegar a retrasar tal vez por un siglo el cumplimiento de los objetivos fijados por la Comunidad Internacional para 2015, entre ellos, la reducción de la pobreza extrema y la mortalidad infantil y materna.

Los países del G-8 tienen a su alcance detener esta inhumana tendencia, porque disponen de los programas de desarrollo, de la tecnología y de los tratamientos médicos para frenarla y resolverla. La otra crisis, la omnipresente y mediática, no puede, en ningún caso, ser una excusa para reducir la ayuda al desarrollo.

Del compromiso que adquieran hoy los líderes reunidos en LAquila depende el futuro de una sexta parte de la población mundial, que no puede permitirse el lujo de más plazos cicateros ni más promesas incumplidas.

Con 3.000 millones de euros se podría salvar la vida de 19 millones de niños en grave estado de desnutrición. Esta cantidad representa el 0.53% de los 565.000 millones de euros del último plan de estímulo económico puesto en marcha por los Estados Unidos.

España, presente por primera vez en una cumbre del G-8, tiene hoy en L Aquila la satisfacción y la responsabilidad de ejercer un papel principal cuando se aborde, en la agenda de los líderes, el que es también uno de los ejes centrales de nuestra políticaexterior.

Desde la legitimidad que sólo dan las promesas cumplidas y el reconocimiento internacional de nuestro país como un actor clave en la erradicación del hambre y la pobreza, el presidente Zapatero impulsará la Alianza Mundial para la Agricultura, Seguridad Alimentaria y Nutrición; ni más ni menos que la estrategia ineludible para atacar la raíz de la verdadera crisis mundial.