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"Para leer temas están los periódicos; la literatura es otra cosa"

Emile Teixidor. Un contador de historias. La película 'Pa negre' ha vuelto a poner en el candelero a este escritor capaz de seducir a lectores de todas las edades

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Unas obras domésticas le han reencontrado con Patutxo, el primer personaje que creó cuando tenía poco más de 14 años. 'Se trata de una novela juvenil cuyo protagonista es Patutxo, un niño que caminaba como un pato. ¡Quien sabe, quizás se podría recuperar!', cuenta con la emoción de un niño que ha vuelto de una excursión con un montón de cosas nuevas grabadas en la retina. Desde que aprendió a hacerlo, lo que más le gusta a Emili Teixidor (Roda de Ter, Osona, 1933) es leer y escribir. Uno de los motivos por los que estudió Magisterio y se dedicó a la docencia.

De niño no lo tenía fácil para conseguir libros. Recuerda la parca oferta de la biblioteca que tenía más cercana, aunque en los estantes nunca faltaban las revistas Flechas y Pelayos (para los chicos) y Maravillas (para las chicas). 'No había escapatoria, las cosas que se publicaban para la juventud eran de ideología falangista o cristiana. Aunque de allí saqué Rojo y negro, de Stendhal, mi primera lectura seria', explica satisfecho.

'Creo que una de las virtudes de los niños es que siempre son felices'

Pero a los 14 años su padre murió y tuvo que espabilarse. 'Como me gustaba el trabajo de profesor estudié Magisterio. Pero por aquel entonces, para ejercer oficialmente necesitabas el título que te daban después de hacer un curso en San Lorenzo del Escorial, organizado por la Formación del Espíritu Nacional. En aquel campamento lo querían tener todo muy controlado...', argumenta entornando los ojos como para rememorar mejor. Emili asegura tener muy buena memoria, aunque también muy selectiva. 'Prefiero quedarme sólo con lo bueno', añade con una sonrisa.

Aunque rehúsa entrar en detalles íntimos de su infancia, cuenta que creció en un pueblecito rodeado de niebla y montañas, en una época en la que la despensa de una casa dependía de una cartilla de racionamiento. Para sortear la escasez, sus padres le mandaban a la masía de los abuelos a por huevos o pan. Y aquel contacto directo y solitario con la naturaleza le dejó un poso que luego ha vertido en un buen número de sus historias.

Uno de los personajes más burbujeantes que ha creado es la hormiga Piga, la protagonista de una serie que ha seducido a miles de niños y niñas, pero además de saber divertir a los más pequeños, Teixidor es muy hábil narrando desde el punto de vista de un niño. 'Creo que una de las virtudes de los niños es que siempre son felices, tiene que pasar algo muy gordo para que no lo sean. Luego, a partir de los 8 años, la cosa cambia, pero hasta ahí son una lección de supervivencia y felicidad', argumenta el autor de Pa negre (Pan negro), novela en la que Agustí Villaronga se basó para rodar la película homónima que recibió nueve estatuillas en la última edición de los Premios Goya.

'Villaronga, con muy buen criterio, intensificó los aspectos más negros'

¿Sabe que hay gente que no se atreve a leer su novela porque la película le ha parecido muy triste? 'Agustí, con muy bien criterio, intensificó los aspectos más negros porque en el libro hay momentos más lentos y nostálgicos que frenan la acción. Su cine me gusta porque en sus películas las imágenes no son gratuitas, hay directores que decoran, pero él no', responde tranquilo. Confiesa que no ha vuelto a releer dicha novela porque le parecería 'un ejercicio de autocomplacencia'. Ahora lee Cielo de Dios. La lucha por la supremacía de los tres monoteísmos, un ensayo que le apetecía tras la comentada visita del papa, pero que no recomienda especialmente.

Sin embargo, este hombre que durante años se dedicó a inocular el gusano lector a sus alumnos, sí que recomienda mejorar los planes para fomentar la lectura: 'Se olvidan de que la carrera del lector, como la del amante de la pintura, va progresando; no se llega a entender a Miró sin un mínimo de esfuerzo. Y hay otra cosa, todo el mundo pregunta de qué trata una novela, y las novelas no tratan de nada: son ejercicios de lenguaje. Para leer temas están los periódicos; la literatura es otra cosa'.

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