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Leña al fuego

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La bolsa española perdió esta semana el 0,43 por ciento, perjudicada por los malos datos económicos conocidos estos días en Europa y los Estados Unidos y por el encarecimiento de las materias primas.

Aunque estas noticias, especialmente el aumento de la inflación estadounidense y el recorte de las previsiones de crecimiento en Europa, echan más leña al fuego y avivan la hoguera, el devenir del mercado ha estado marcado por su especial disciplina y sujeción a unos determinados niveles de precios.

Que los precios hayan crecido hasta el 4,3 por ciento -la tasa del IPC subyacente se elevó al 2,5 por ciento- en enero en los Estados Unidos limita la capacidad de la Reserva Federal -banco central estadounidense- de recortar los tipos de interés y cercena las esperanzas de la bolsa.

Mientras unos piensan que primará la necesidad de potenciar el crecimiento, dada la caída de la actividad manufacturera, frente al control de la inflación, el mercado no despeja sus incógnitas y sigue preso en una celda -entre los niveles de 13.500 y 12.900 puntos-, con los inconvenientes de un espacio tan cerrado -desaceleración y daños de las hipotecas basura-.

Esto hace desconfiar a los inversores, que mientras se conocen nuevas noticias sobre la afectación de la deuda hipotecaria en las cuentas del sector financiero -Alliance, Credit Suisse o Credit Agricole-, prefieren retirarse del mercado.

Así, el volumen de negocio se resiente y se buscan otros productos de inversión, como el oro, que esta semana ha registrado máximos históricos y se ha negociado a cerca de 960 dólares la onza.

Para colmo de males el precio del petróleo sigue subiendo, entre rumores -posible recorte de la producción por parte de la OPEP en marzo- y certezas -ataques turcos en el Kurdistán, averías en refinerías- y se concretan los vaticinios de un menor crecimiento.

Tanto la Reserva Federal como la Comisión Europea rebajaban esta semanas las previsiones de crecimiento a ambos lados del Atlántico -en la zona euro pasan del 2,2 al 1,8 por ciento-, lo que no animaba demasiado al mercado y contribuía a la bajada semanal, decidida en la última sesión por la conveniencia de recoger beneficios.

En cuanto a la evolución de los grandes valores, las treinta y cinco empresas del índice Ibex-35, quince acabaron con pérdidas y veinte subieron.

Iberdrola Renovables registró la mayor bajada, el 14,58 por ciento, por sus malos resultados del 2007, cuando redujo su beneficio el 31 por ciento.

Por su parte, Inmobiliaria Colonial cedió el 12,9 por ciento, porque la oferta de compra de la compañía por parte del fondo de inversión de Dubai puede demorarse mientras negocia con los acreedores de la compañía.

Otras caídas importantes de la semana las protagonizaron Sacyr Vallehermoso, que cedió el 5,29 por ciento, Red Eléctrica, que cayó el 4,85, y la propietaria de la bolsa española, Bolsas y Mercados Españoles, el 4,81 por ciento.

Las mayores ganancias correspondieron a Mapfre, que ganó el 5,42 por ciento, en tanto que Indra subió el 4,65 por ciento por el impulso que le otorgaron algunos informe favorables de firmas de inversión, mientras que Telecinco, que subió el 3,53 por ciento, se servía de los malos resultados de Antena 3.

Entre los grandes valores, Telefónica subió un 0,80 por ciento; Banco Santander, un 0,86 por ciento; BBVA, un 0,45 por ciento, mientras que las energéticas Iberdrola y Repsol cayeron, un 3,73 y un 2,06 por ciento, respectivamente.