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La leña del árbol caído, para generar electricidad

Se inaugura la primera planta piloto de biomasa forestal en España

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España cuenta desde este miércoles con la primera central de biomasa forestal para generación eléctrica. La planta, situada en Corduente (Guadalajara), es propiedad de Iberdrola y tiene una potencia baja, 2 MW, lo mismo que un molino eólico. Se trata de un proyecto piloto de demostración de una nueva tecnología que produce electricidad a partir de los residuos de madera procedentes de las podas, clareos y talas que se realizan en otoño e invierno para evitar los incendios estivales.

La idea original del proyecto fue precisamente el incendio que en 2005 asoló 13.000 hectáreas de la comarca de Saelices, 5.000 de ellas del Parque Natural de la Cuenca Alta del Tajo, y en el que murieron 11 personas del retén de extinción. 'El mismo día de la desgracia me reuní con el presidente [de Castilla-La Mancha] Barreda, quien me dijo que había que hacer algo, y cuatro años después ponemos en marcha esta planta que puede ayudar a reactivar económicamente la zona y mantener el singular ecosistema del Alto Tajo', señaló ayer el presidente de Iberdrola Renovables, Ignacio Sánchez Galán.

La planta, con una inversión de ocho millones de euros, necesita 26.000 toneladas de biomasa al año para generar la electricidad que consumen 14.000 habitantes. Precisamente uno de los retos que tiene el proyecto es conseguir la materia prima para que haya energía. La central tiene almacenadas unas 8.500 toneladas procedentes de montes de Guadalajara, ya que traer los residuos de madera de otras provincias, como por ejemplo de los montes quemados en los últimos días en Cuenca, Teruel o Ávila, encarece mucho el coste de la energía.

Para incentivar la limpieza de bosques, el presidente de Castilla-La Mancha ha pedido a la UE que le deje utilizar los fondos de desarrollo rural para pagar a los propietarios de montes 450 euros por hectárea limpia. En el proyecto de la central, la Junta se encarga de la contratación de 250 personas para la limpieza de montes con el fin de proveer a la planta de residuos de madera. En la central trabajarán 18 personas, y si el kilovatio-hora es rentable, se abrirán más plantas.

Los residuos de madera llegan triturados a la central, donde el primer proceso es tomar muestras para determinar su poder calorífico y hacer un cribado para retirar los materiales férricos. Los serrines se introducen en la caldera, y la combustión de madera calienta el agua del circuito cerrado que envuelve la caldera. Este vapor de agua mueve una turbina (energía mecánica) y esta pone en marcha un alternador (energía eléctrica).

De la combustión de la madera sólo quedan cenizas, que podrían destinarse a abonos o a cementeras. Las toneladas de madera se acumulan en una explanada. Para evitar una combustión natural, cada montículo cuenta con medidores de temperatura y humedad.

La central toma el agua del río Gallo, y dispone de filtros para controlar emisiones de gases y de agua.