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El león africano ruge

Youssou NDour. El compromiso social se da la mano con los ritmos desenfrenados del mbalax en el músico senegalés más popular, que actúa hoy en Barcelona y mañana en Madrid  

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En octubre cumplirá 50 años. Hoy asegura estar más comprometido que nunca con África. Youssou NDour, el cantante que revolucionó las músicas bailables del continente negro, desembarca de nuevo en España para demostrar que es posible progresar como artista y, a la vez, mantener intacta una voluntad de ayuda al desarrollo democrático de África. Conocido como el León de Dakar, Youssou NDour completa este año tres décadas al frente de la Super Êtoile, la espléndida banda gigante que popularizó el mbalax con el añadido de percusiones vigorosas, pespuntes de soul, pop y aromas latinos. Con más de 20 discos publicados, hoy actúa en Barcelona y mañana en Madrid.

Aterriza con siete horas de avión en las espaldas, pero su voz suena atlética. Habla primero de su música pegajosa, popular como pocas lo son en el África occidental ('vuelvo con la Super Êtoile con un espectáculo caliente, perfecto para bailar; es lo que he ofrecido siempre, buena música'), aunque tan pronto como se le plantea acepta hablar sin tapujos de asuntos de mayor enjundia. De África, su desvelo en los últimos tiempos, cuando ha aprovechado su prestigio internacional (la revista Time lo reconoce como una de las cien personas más influyentes del mundo y, según Folk Roots, el artista africano más grande del siglo XX) para llamar la atención ante las necesidades del continente más desgraciado del planeta.

'Es difícil saber hacia dónde va África. Ahora, algunos países están evolucionando bien. Senegal, Ghana o Benin apuestan por la democracia y sus gentes están discutiendo sobre cuál es la mejor vía para progresar. Pero también hay otros países que lo están haciendo muy mal. Cuando hablo sobre África lo hago sobre la globalidad del continente, no sólo sobre un país, y es cierto que no en todos los lugares las cosas van tan bien'.

Nacido en la medina de Dakar, Youssou NDour atesora una trayectoria de largo recorrido. Empezó a cantar con 12 años en la segunda fila de la Star Band y, a partir de 1979, formó grupo propio para agitar la música senegalesa. Audaz, introdujo los tambores sabar y tama en el acervo musical de su país, que hasta ese momento ser nutría de ritmos tradicionales y mucho maquillaje latino. El impacto fue tremendo: la juventud africana recuperó el orgullo por los sonidos propios y la Êtoile eclipsó pronto a bandas reputadas como la Orchestra Baobab (aunque NDour, siempre atento, ayudaría luego a resucitarla).

Con Immigrés, su disco de 1988, lanzó una carrera que ya no encontraría freno. Desde entonces ha entregado otra veintena amplia de grabaciones y, con los beneficios, puso en marcha una sala de conciertos, Thiossane, un estudio de grabación con discográfica asociada, Jololi. En los últimos años ha entrado con fuerza en los medios de comunicación con una emisora de radio y un periódico.

Pero nunca, asegura, se le ha pasado por la cabeza emigrar, fijar su residencia en el extranjero. 'Nunca pensé en esa opción. Primero porque mi país es importante para mi música y, segundo, porque en Senegal tenemos aeropuertos, así que puedo salir adonde quiera. Allí tengo a mi familia, a mis amigos y hay muchas cosas que hacer detrás de mi música. Vivir con mi gente es lo más importante. Irme a Europa o a América no sería una buena decisión; al revés, más bien dificultaría mi manera de vivir y mi forma de ser'.

Colaborador de Unicef, Oxfam y Amnistía Internacional, además de socio musical de Peter Gabriel, Spike Lee, Neneh Cherry o Sakamoto, Youssou NDour conoce bien la realidad africana. ¿Qué pensó cuando Obama afirmó en Ghana que África no necesita hombres fuertes sino instituciones fuertes? 'Pues que tiene razón. Obama habló sobre la situación en las tres últimas décadas, y es cierto que África necesita líderes fuertes para generar conciencia de respeto a la democracia. Se necesita una mayor conciencia para promover el desarrollo social y estamos obligados a armonizar muchas cosas para que todo funcione mejor, para que el continente funcione como una sola África', explica el músico, que ha cedido el tema Wake up (Its Africa calling) para promover el desarrollo de la sanidad pública en su continente.

'Ahora bien', matiza rápido, 'en África juegan también factores externos. Muchas veces, algunas grandes compañías occidentales están más interesadas en las dificultades, el sida, la pobreza o la guerra aunque existan otras caras de África que son importantes'.

Y ¿qué cuota de responsabilidad tienen los africanos ante la corrupción? 'La corrupción es un problema muy importante para todo el mundo, aunque admito que en África es diferente. Hay países en los que mucha gente comprueba que las cosas no llegan a su destino. Por ejemplo, la ayuda internacional enviada para los ciudadanos no llega en algunos países'. Ya se lo dijo a Michelle Lahana para su biografía, La voz de la medina: 'En África hay mucha riqueza, pero no beneficia a todos'.

En este caldo de cultivo se cuece la controvertida inmigración. 'La emigración aquí se ve como un problema, y para nosotros es un gran drama'.

Pero, ¿qué se le puede decir a un joven africano que no halla salidas en su país? 'Hay que cambiar el modelo. La experiencia me dice que si la gente joven va a la escuela y, acabados sus estudios, el sistema no ofrece oportunidades para trabajar, buscará salidas en otros lugares. La escuela no hace feliz a todo el mundo si luego no puedes realizarte como profesional. Y los gobiernos africanos no dan prioridad a una formación enfocada al mercado de trabajo. Muchos jóvenes acaban sus estudios y se encuentran con que la única oportunidad que tienen es vender cosas en las calles o, peor, meterse en asuntos ilegales'.

Para NDour es necesario 'un encuentro entre Europa y África, y no hablo sólo de un foro político. Toda sociedad tiene derecho a disponer de información y los gobiernos de ambos lados están obligados a diseñar políticas que tengan una mayor coordinación práctica. Desde Europa se debe hacer más por África, hay que ser más receptivo a los problemas que causan la emigración, sobre todo esa emigración de los jóvenes preparados'.

Con este objetivo, Youssou NDour se convertirá en la cara más visible de la nueva campaña impulsada por Casa África para promover el desarrollo y la cooperación recíproca entre el continente africano y el europeo. Y asegura, sin ambages, que es un proyecto que ha estado esperando toda su vida. 'Estamos diseñando una mayor conexión con el Gobierno español a través de Casa África [con sede en Las Palmas de Gran Canaria] para trabajar juntos en muchos ámbitos que son de interés común. Casa África tiene muy buenas ideas, pero es necesario que disponga de un mayor apoyo político y de mejores medios humanos y financieros para desarrollar todas sus iniciativas', subraya un músico al que siempre se asocia con una posible aspiración a la presidencia de Senegal.

En la calle se asegura que no tendría rival, pero él no cae en la tentación. 'No pienso en eso. Estoy bien cantando y aprovechando la proyección exterior de mi música para llamar la atención sobre África. No tengo ambiciones políticas más allá de preocuparme por lo que pasa en mi país y ayudar a su desarrollo con justicia. Mi idea es utilizar mi nombre y mi prestigio artístico para poner en marcha proyectos que sean interesantes para mi país y para el continente. Ya tengo una radio y un periódico en los que trabajan 150 personas. Ahora estoy trabajando en una televisión que se centre en los asuntos que interesan a los pueblos de África'.

Jamaica
El cantante senegalés acaba de volver de Jamaica. Allí ha trabajado en un proyecto con reggae. “Es una aventura muy especial que estará lista a finales de año o principios de 2010. He estado en Kingston, en los estudios Tuff Gong, haciendo algo realmente nuevo con mis bases musicales melódicas y con los patrones típicos del reggae. Espero que salga algo interesante para mi público”, avanza sin entrar en detalles.

África
Ya lo dice Tony Allen: no pocos usureros se acercan a las músicas africanas para sacar rendimiento sin dejar nada a cambio, sin ayudar al desarrollo de la escena y del mercado continental. “Es cierto, algunas veces ocurre eso. Nunca ha ocurrido en mi caso, pero en algunas ocasiones solo hay un interés por hacer negocio rápido y regresar a casa con el bolsillo lleno sin pensar en lo que se deja atrás”. Lo ha dicho en varias ocasiones, para N’Dour “en África está la raíz de todas las músicas del mundo”. Pero su compromiso con su continente trasciende lo musical: en 1985 organizó un concierto por la liberación de Nelson Mandela y en 1988 actuó en la gira mundial de Amnistía Internacional Human Rights Now! Tour. También ha trabajado para la ONU y UNICEF y participó en el Proyecto Joko para instalar internet en Senegal.

Senegal
Youssou N’Dour partió del ‘mbalax’, un género de música africana popular que se desarrolla en Senegal y Gambia y que se caracteriza por su rabioso ritmo, nacido de la mezcla de la tradición musical africana con los sabores que hicieron su camino de regreso a África desde el Caribe entre los años cuarenta y los setenta. N’ Dour, junto a Ismael Lo, ha sido el artista senegalés que más influencia ha tenido en el desarrollo del ‘mbalax’, que ha ido nutriendo con las influencias del jazz, samba, salsa o funky. En Senegal, el artista tiene una sala de conciertos y un estudio de grabación con discográfica asociada. Además ha impulsado un periódico y está poniendo en marcha una televisión.