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La ley de Educación catalana dará más protagonismo al director

 Los grupos parlamentarios aprueban el dictamen de la nueva norma, que determinará el futuro de la educación en Catalunya

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La Ley de Educación Catalana (LEC) ya es casi una realidad. Los grupos parlamentarios votaron ayer el dictamen y en julio se aprobará el texto final. En algunos momentos, la discusión de la norma ha levantado mucha polvareda pero el pacto entre ERC, CiU y PSC, hace dos semanas, desencalló la situación. No obstante, lo que tenía que ser “una ley de país” no ha convencido a  ICV, que ya ha anunciado que no la votará. De momento, el borrador da unas pautas de lo que será el futuro de la educación en Catalunya.  

La LEC establece que Catalunya tiene “un modelo educativo de interés público” y define la escuela catalana como “inclusiva, laica y plural”.  Pero en este modelo también deja lugar para los centros privados concertados a los que concede la “autonomía pedagógica”.

La portavoz de ICV, Dolors Camats, ya ha anunciado en numerosas ocasiones que su partido no votará la norma porque considera que el Pacto Nacional por la Educación  equiparaba la escuela pública y la concertada en derechos y obligaciones, algo que la futura ley no hace. Según Camats,  la nueva normativa dará más ventajas a la escuela concertada y  la primará por encima de la pública.

Tampoco ha gustado nada a los ecosocialistas el redactado del artículo que se refiere a los colegios que segregan a sus alumnos en función del sexo. La norma establece que la educación mixta “será objeto de atención preferente”, por lo que deja al ejecutivo que en ese momento gobierne en la Generalitat la decisión de continuar dando o no financiación pública a los colegios que dividen a los menores  por razón de sexo.

En este sentido, el diputado de ERC, Josep Maria Freixanet, manifestó que, una vez aprobada la norma, los independentistas pedirán a sus socios de gobierno que retiren el concierto a estos centros. Sin embargo, Dani Font, diputado del PSC, se mostró reacio a cualquier cambio radical.

Los alumnos no podrán ser separados ni por centros ni por grupos en función de su lengua. Además, la norma blinda la inmersión lingüística catalana y zanja el debate de la inclusión de una tercera hora de castellano en los seis cursos de Primaria. Como alternativa fija que los padres de los alumnos que empiecen la primera enseñanza podrán instar, en el momento de la matrícula, “a que sus hijos reciban atención lingüística individualizada en castellano”.

La norma dota a las escuelas  de mayor autonomía, hace una defensa explícita de la diversidad de los centros y rechaza la uniformidad como valor educativo. Además, con la nueva ley el papel de los directores se refuerza. De esta manera, el director podrá proponer al departament d’Educació “requisitos o perfiles propios para lugares de trabajo definidos de acuerdo con el proyecto educativo del centro”.

Algunos sindicatos, con especial dureza USTEC, han criticado la autonomía de centros ya que, según ellos, favorece la competitividad entre las escuelas, no prima el trabajo en equipo y plantea proyectos diferenciados. “Es un modelo que mira al funcionamiento de los centros privados”, afirmó Rosa Cañadell, portavoz de USTEC.

Una de las quejas más frecuentes entre el profesorado es la poca complicidad que existe con los padres de los alumnos y la falta de compromiso de las familias en el proceso educativo de sus hijos. En este sentido, la norma contempla que el Govern impulse la realización de programas de formación “para incidir en la implicación de las familias en la educación de sus hijos”.

Además, el Govern, a través de las asociaciones de padres, impulsará el intercambio de experiencias entre las familias sobre cómo educar a los hijos. La ley también prevé que Educación introduzca de manera progresiva un sistema de ayudas para los libros escolares.

La norma fija que “progresivamente durante los próximos ocho años” el Govern incremente el gasto educativo con el objetivo de que se equipare a la media de los países de la Unión Europa y que se sitúe cerca del 6% del PIB.

El texto establece que el curriculum deberá “capacitar a los alumnos para el análisis crítico de los medios de comunicación y del uso de las nuevas tecnologías”. También estipula que el currículum se oriente para que los alumnos asuman “unas buenas habilidades comunicativas” y el dominio de “los nuevos lenguajes” para que “comprendan su entorno”.