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Libia y las revueltas en el mundo árabe marcan el inicio del Consejo de Derechos Humanos

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El Consejo de Derechos Humanos (CDH) inició hoy su principal sesión del año marcada por los levantamientos populares en el mundo árabe y la misión urgente de plantear soluciones a la grave situación de violencia y anarquía en Libia.

Como muestra de lo excepcional de la situación internacional y su reflejo en el Consejo, en esta ocasión asisten un número récord de ministros de Asuntos Exteriores, que plantearán sus posiciones en sus intervenciones ante el pleno.

También tendrán reuniones privadas al margen de este foro en un intento por converger en ideas y propuestas comunes que serán dadas a conocer esta tarde.

Con este fin llegaron a Ginebra la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, la jefa de la diplomacia europea, Catherine Ashton, los ministros de Exteriores de Rusia, Sergey Lavrov; del Reino Unido, William Halgue, de Alemania, Guido Westerwelle, entre otros.

España también está representada hoy por la ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez.

Una de las mayores preocupaciones de la comunidad internacional es la crisis humanitaria en la que Libia está entrando y las dificultades de la mayor parte de las agencias internacionales de actuar en favor de las víctimas de la represión del régimen de Muamar el Gadafi, y de los refugiados que han abandonado el país o intentan hacerlo.

La alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, inauguró la sesión del CDH con un llamamiento a consolidar los cambios conquistados por los levantamientos populares en el Norte de África "antes de que fuertes intereses empiecen recobrarse o que aparezcan nuevas amenazas".

Dijo que en Oriente Medio hay consciencia de que la "euforia" que se vive actualmente con las rebeliones civiles que registran en varios países es un estado de ánimo pasajero, por lo que "la labor de recobrar la confianza en instituciones de gobierno y entre las comunidades debe empezar lo más pronto posible".

Pillay señaló que también es una prioridad "garantizar que las víctimas de los abusos actuales y pasados reciban Justicia".

"Ese es un pedido que mi Oficina recibe a diario de las ciudadanías de Oriente Medio", recalcó.

Al CDH, la alta comisionada le pidió "no bajar la guardia", después de que el pasado viernes acordara condenar a Libia por las violaciones a los derechos humanos en la represión de las manifestaciones populares y pedir la creación de una comisión que investigue esos crímenes.

Asimismo, recomendó a la Asamblea General de la ONU que suspenda a Libia del propio CDH, órgano que integra desde el año pasado como miembro pleno.