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Un libro perfila pasiones y manías de 44 autores de la literatura universal

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William Faulkner, Scott Fitzgerald, Virginia Woolf, Vladimir Nabokov, Fernando Pessoa o Ernest Hemingway son algunos de los 44 escritores de la literatura universal que Jesús Marchamalo ha retratado en perfiles que descubren anécdotas, singularidades, pasiones y manías de muchos de ellos.

Con la simplicidad de los dibujos de Damián Flores, que aportan una versión gráfica de esos retratos tan personal como la escrita, "44 escritores de la literatura universal" (Siruela) pretende ser una "continuación lógica" de "39 escritores y medio", que recuperaba aspectos insólitos de los grandes nombres de la literatura en español.

"Cada uno de estos nombres es una pequeña pieza de la historia de la literatura y, aunque siempre hay una parte caprichosa en la selección, no hay ninguno que sobre", asegura Marchamalo en una entrevista con Efe, en la que confiesa que "se ha vuelto a enamorar" de muchos de sus escritores predilectos.

Escritores unidos por la genialidad, por ser autores de obras deslumbrantes que a menudo tuvieron una personalidad cuestionable, asegura Marchamalo, porque se trata de una "categoría especial de gente" y "porque la gente genial es de otra manera".

Y es que, según el escritor y periodista madrileño, hay un "hilo trágico" que comunica las vidas de estos genios, muchos con infancias desgraciadas, víctimas de una muerte temprana, alcohólicos o acechados por la locura.

"Puede que tenga que ver con una época de convulsiones, guerras y revoluciones, pero yo creo que tiene que ver con la literatura", asegura Marchamalo, para quien la creación "llevó a muchos a vidas desgraciadas, a meterse en una buhardilla, beber alcohol o no dormir".

Este conjunto de semblanzas es también una reivindicación de los autores clásicos, autores de obras "absolutamente contemporáneas, porque las grandes obras de la literatura hablan de las grandes pasiones que mueven al hombre", afirma Marchamalo.

Además de "revisitar" a Franz Kafka, Fernando Pessoa o Karen Blixen, sus favoritos, Marchamalo ha descubierto la parte más "perversa" de Truman Capote, con el que -bromea- "nunca iría a cenar".

La repulsión que sintió Marguerite Duras con el primer beso del que nació "El amante", el árbol que taló Karen Blixen por desamor, o la fuerte herida de guerra que llevó a Guillaume Apollinaire a dar un giro en su obra, forman pequeñas historias independientes, ordenadas alfabéticamente de manera "accidental" y que el autor espera que sean reconstruidas "al antojo de cada lector".

"39 escritores y medio" ha servido como instrumento didáctico en muchas escuelas y ahora Marchamalo espera que este nuevo viaje literario "sirva como complemento en una clase de literatura para acercarse de una manera menos rígida y protocolaria a los escritores y provocar curiosidad en el lector".

Sin embargo, asegura que le "aterra" pensar que se obligue a leerlo, porque duda de que "para promocionar la lectura sea bueno forzar a los niños a leer".