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Los líderes del euro amenazan a Grecia con la quiebra por el referéndum

El presidente del Eurogrupo no descarta el impago de Atenas y Francia avisa de que no hay solidaridad de la UE sin contrapartida. Merkel y Sarkozy presionan a Papandreu para que desista de la consulta. Fitch ve riesgo de que el Estado heleno salga del

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Las alarmas saltaron ayer en los despachos de los líderes de Europa y hasta en el del presidente de EEUU, Barack Obama, ante el anuncio del primer ministro griego, el socialista Yorgos Papandreu, de que consultará a los ciudadanos de su país sobre las medidas de recorte y el plan de ayuda aprobado en la última cumbre de la UE.

Las reacciones de los políticos contra ese referéndum fueron un clamor. Ante el jaque de Grecia, los líderes de la zona del euro lanzaron ayer una amenaza velada pero contundente: si Grecia alumbra una consulta con un 'no' se vería abocada a la suspensión de pagos porque se quedaría sin la ayuda de la UE (FMI).

El más claro al expresar la advertencia a Papandreu fue el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, al no descartar que un resultado negativo en el referéndum sobre el segundo rescate de Grecia pueda provocar finalmente la 'quiebra' de ese país. Una amenaza indirecta en toda regla de que la eurozona podría dejar de poner dinero para Grecia y, sin él, el país no podría cumplir con sus pagos y no tendría más salida que la suspensión de pagos (un país no puede quebrar porque no puede ser liquidado).

Obama pide a Europa que aclare las medidas que pactó en la cumbre

Juncker criticó que Papandreu no consultara con los líderes europeos su decisión, a pesar de ser una atribución perteneciente a la política nacional. Si bien, indicó que hay que esperar para ver 'cómo se formulará la pregunta' del referéndum. Previamente, el presidente del Eurogrupo había consultado con la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, además de con el presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy.

Alemania no desveló ayer su postura, pero estaría también a favor de retirar la ayuda a Atenas, dadas las palabras de Juncker, pero, sobre todo, por las pistas que dieron ayer los socios de Gobierno de la canciller. El Partido Liberal (FDP) advirtió, a través del jefe de su grupo parlamentario, Rainer Brüderle, del peligro de un resultado negativo del referéndum porque 'tendríamos una situación de bancarrota estatal' y 'Grecia tendría que ver cómo salir sola de la miseria'. Y añadió que 'si un país dice que quiere el dinero de la UE' pero no hace ajustes 'no hay base para seguir con la ayuda'.

Sí se pronunció, en cambio, Sarkozy. Avisó a Grecia en un comunicado de que el rescate acordado es 'la única vía posible para resolver el problema de la deuda griega'. Y lanzó la reiterada amenaza: la 'solidaridad de todos los países de la zona del euro' no puede mantenerse si Grecia no hace los 'esfuerzos necesarios'.

Para los bancos alemanes, acreedores de la deuda griega, la decisión helena puede retrasar, o incluso suspender, las medidas de la cumbre, como el segundo rescate griego de 130.000 millones.

Hoy, Merkel y Sarkozy recurrirán a la presión directa para que Papandreu no consulte a los griegos o lo haga de forma que haya un sí'. Habrá una cena de trabajo en Cannes (Francia), justo antes de la cumbre del G-20 que empieza mañana. Y será un todos contra uno porque también acudirán Juncker; Van Rompuy; el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso; el nuevo presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, y la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.

Ayer ya se pusieron de acuerdo por teléfono Merkel y Sarkozy y, según lo filtrado, creen necesario garantizar que las medidas de la cumbre se adoptarán de forma 'rápida' porque son 'más necesarias que nunca'.

La UE ya intentó ayer la presión institucional con Papandreu, pero Grecia sabe que la fuerza política de la eurozona está en Alemania. En un comunicado conjunto, Van Rompuy y Barroso le urgieron a cumplir 'los compromisos asumidos' con la eurozona y el FMI.

Salgado dice que es una 'mala decisión' y pide a Grecia que cumpla con su parte

En la misma línea de presión global contra Grecia, la agencia de rating Fitch advirtió de que la consulta podría aumentar el riesgo de impago 'forzoso y desordenado', así como de una salida de este país del euro. Un no' tendría 'graves consecuencias' para la estabilidad financiera y la viabilidad de la eurozona, por lo que se impone con urgencia establecer un 'cortafuegos' contra el contagio, apuntó Fitch. Papandreu aseguró anoche que el referéndum va a servir para que la comunidad internacional compruebe el compromiso del pueblo heleno con el futuro del euro, con lo que parecer dar por hecho un apoyo de la ciudadania.

A EEUU le preocupa ese efecto contagio en Europa. La Casa Blanca dijo que el referéndum anunciado por sorpresa muestra la necesidad de que la UE aclare los detalles de las medidas de la cumbre y las aplique rápidamente.

El rechazo al referéndum en los líderes europeos fue unánime. Y España no se salió del guión. La vicepresidenta económica, Elena Salgado, dijo en la Cadena Ser que la decisión de Grecia es 'mala' y supone 'una marcha atrás' en las condiciones del nuevo paquete de ayudas de la UE. Pidió que 'la racionalidad se imponga y que Grecia se ajuste al programa'. Y añadió que 'la preocupación no es el diferencial español o italiano; es la cuestión de Grecia'. Si hay referéndum, debería celebrarse 'en el menor tiempo posible', señaló. Mientras, el vicesecretario de Comunicación del PP, Esteban González Pons, calificó a Papandreu como 'poco leal' con la ayuda de la UE. El diputado de IU Gaspar Llamazares dijo en Twitter que a la UE y a los mercados 'no les preocupa la gente pero sí la democracia'.