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La Liga hierve a las ocho

El Madrid, inmerso en la caza del Barça, recibe a un Atlético crecido tras su épico triunfo ante los azulgrana

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Muchos lo intentaron antes que Juande o Cerezo. Y todos fracasaron. Pretender afrontar un derbi a medio gas, con la mente puesta en la Liga de Campeones, es, cuando menos, desconocer el significado de cualquier Real Madrid-Atlético.

'No es relevante dejar alguno fuera [de la alineación]', declaró ayer el entrenador del Madrid. Y fortaleció su discurso con una lista de convocados en la que aparecen Drenthe y Faubert, dos futbolistas menores. 'El derbi es importante, pero el Oporto [rival europeo] también', opinó poco después el presidente del Atlético.

El primero no ha calibrado lo peligroso que puede resultar aflojar, aunque sea mínimamente, la tensión que ha permitido al Madrid sumar diez triunfos consecutivos hasta situarse a cuatro puntos del Barça, líder liguero. El segundo menosprecia la renacida ilusión del aficionado atlético tras la épica victoria del domingo, precisamente ante el equipo azulgrana. Y lo hace cuando se visita la casa del rival vecino, donde se cumple una década sin ganar.

Sólo Abel mostró ayer una voluntad inequívoca de desnivelar la balanza anímica a favor del Atlético. 'No firmo el empate', advirtió. Y, sobre todo, lleva toda la semana sacando pecho. Pregona por todas las esquinas un pasado rojiblanco como portero del que guarda con especial orgullo tres triunfos en el Bernabéu, dos en Liga y la final de Copa de 1992.

El técnico atlético pretende aprovechar el viento de cola. Por eso repite plan. En la alineación aparece Maniche en el puesto del sancionado Raúl García, y Perea, recuperado tras dos semanas de lesión, puede regresar al lateral derecho sustituyendo a Heitinga. Con ello pretende apuntalar en lo posible el inequívoco punto débil, debilísimo, del equipo: la defensa.

Abel y los seguidores rojiblancos lo fían casi todo a su letal dúo atacante. Forlán y Agüero destrozaron al Barça y hoy pondrán a prueba el eficaz entramado de contención ideado por Juande. El entrenador madridista tendrá que revisar un dibujo del que ha desaparecido Pepe.

Hace una semana, el central vio una fatal tarjeta amarilla en Montjuïc que acarrea sanción. Su baja, unida a la peligrosidad de los citados argentino y uruguayo atléticos, anuncian problemas para el Madrid. El portugués, pletórico, es el líder de la zaga blanca. Su velocidad y contundencia intimidan. Según lo ensayado durante la semana, Juande está dispuesto a sacrificar la profundidad de Sergio Ramos por la banda derecha.

La raza y rapidez del sevillano es lo más parecido a Pepe que tiene a mano, así que el andaluz apunta a compañero de Cannavaro en el centro de la zaga. No menos apasionantes serán las batallas en el centro del campo y en el área rojiblanca, donde Raúl siempre golpea con especial deleite. Nada ni nadie puede enfriar tanta pasión.