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Liniers reivindica lo banal y lo profundo en un nuevo volumen de "Macanudo"

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Una reivindicación de lo banal y lo profundo encuentra el equilibrio en las viñetas del argentino Ricardo Liniers, que vuelve a España con el quinto volumen de su serie más personal, "Macanudo", un viaje por el que desfilan pingüinos, amigos imaginarios y decenas de personajes entrañables.

"Sería lindo que la gente se humanizara un poco más", asevera Liniers en una entrevista por correo electrónico con Efe, una máxima que define a la perfección el trasfondo de sus dibujos, publicados diariamente, desde 2002, en el periódico La Nación.

En lo físico, los personajes de "Macanudo" tienen poco de humanos: son duendes, aceitunas en peligro, bolas trogloditas o robots sensibles.

Bajo esta apariencia, que roza con el absurdo, Liniers descubre un universo impregnado de diálogos delirantes, un reflejo de su desbordante imaginación que se cruza con leyendas como Pablo Picasso, con un gato llamado Fellini y con personajes que debaten con su propia visión del mundo.

"Si metes a todos los personajes en una ensalada, sale una ensalada de mí, que soy humano... Lo más que puedo", explica Liniers, que se esconde disfrazado de conejo y reconoce que los personajes representan diferentes aspectos de su personalidad.

El conejo es su "liberador" disfraz de Batman, confiesa, convencido de que "es más fácil hacer papelones en las fiestas de disfraces que en las fiestas normales, porque uno se siente más el personaje recreado que sí mismo", asegura, siempre crítico con las apariencias y con las barreras de la sociedad de consumo.

De ahí que invite a sus lectores a viajar a la Antártida con su colección imaginaria de pingüinos o a contemplar un cielo estrellado junto a Enriqueta, una niña apasionada de la lectura a quien la inocencia no impide pronunciar frases como esta: "Cuando algo es lindo no necesita marketing".

La vitalidad intrínseca al universo Liniers bebe de las canciones de Dylan, las películas de Woody Allen y los libros de Crumb, según reconoce el dibujante, para quién "la vida en las ciudades, con su velocidad vertiginosa, muchas veces genera una especie de adormecimiento del espíritu".

Aunque la actividad de Liniers es desbordante: publica tiras diariamente, escribe en un blog, actualiza su página web y ahora también se sube a un escenario con el cantante Kevin Johansen, para protagonizar un show que llegará a España en noviembre y que se lanza, una vez más, a estimular los sentidos.

Recitales de música dibujada, en los que Liniers ilustra las canciones de Johansen con trazos que se proyectan en una pantalla gigante o pintando directamente en un mural, componen este espectáculo que mezcla el humor de dos artistas y amigos. "Y si el público tiene mucha mala suerte -bromea-, a veces canto".

Liniers quería ser músico, pero ha demostrado que lo que mejor sabe hacer es contar chistes con su pluma y que eso no le impide subirse a un escenario.

El dibujante mantiene una estrecha relación con músicos como Johansen o Andrés Calamaro -que prologa este volumen de "Macanudo"-, para quienes ha diseñado la portada de sus álbumes.

Después de cosechar éxitos en Italia, Francia, España y Canadá, el autor se sigue preguntando qué característica de sus viñetas ha hecho que "Macanudo" traspase las fronteras argentinas.

La conjunción de un humor absurdo, clásico, negro o tierno, es lo que quizás, según Liniers, "llama la atención". "Nunca sabes lo que está por venir", añade, lo que confirma que "Macanudo" es una pequeña caja de sorpresas.

Y es que, a pesar de su marcado carácter argentino, las tiras de "Macanudo" despiertan reflexión y carcajadas en cualquier lugar, porque la ensalada Liniers es irresistible a las sonrisas.