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Lissavetzky hereda la oficina electoral de Trinidad Jiménez en las primarias

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El candidato socialista a la Alcaldía de Madrid en las municipales del próximo año, Jaime Lissavetzky, instalará "pronto" su oficina electoral en la calle de Ferraz 55, el mismo lugar que empleó la actual ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, durante las primarias a la Comunidad.

En una entrevista con Efe, el todavía secretario de Estado para el Deporte ha indicado que la posibilidad de disponer de esta oficina es "fruto" tanto de sus "conversaciones amistosas de trabajo con Tomás Gómez", con quien tiene "una relación no sólo fluida sino la mejor de las posibles para afrontar estas elecciones", como de "hablar con el propio Ferraz, con José Blanco, como coordinador electoral".

Esta oficina se encuentra a dos minutos de la sede de la dirección federal del PSOE, en la calle de Ferraz 70, y casi en frente de la casa del alcalde Enrique Tierno Galván.

Lissavetzky ha recordado que desde 1999, siendo él secretario general de la Federación Socialista Madrileña, existe la "tradición" de que los candidatos tengan oficinas electorales.

La tuvieron Cristina Almeida en las autonómicas de 1999, la propia Trinidad Jiménez en las municipales de 2003 y Miguel Sebastián en las de 2007, los tres últimos candidatos socialistas a los que ha derrotado quien será su adversario el 22 de mayo, el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón.

El aspirante socialista a la Alcaldía de la capital ha garantizado que "la coordinación va a ser máxima" con las direcciones del PSM y del PSOE -"vamos de la mano", ha subrayado- y ha anunciado que "muy pronto" se hará la presentación oficial de esa oficina, con participación del secretario general del PSM, Tomás Gómez.

"Es sumar, sumar y sumar; ahí no nos va a pillar nadie", ha manifestado el candidato a Efe.

El cartel electoral del PSOE frente a Ruiz-Gallardón asegura que ya ni se acuerda del resultado electoral del último candidato socialista, Miguel Sebastián, y afirma que su partido en Madrid "actualmente está muy fuerte".

Considera que si son capaces de expresar su proyecto "de una manera pedagógica, aquí no hay suelos ni techos".

"El Partido Socialista va a hacer un trabajo bueno, vamos a intentar ganar estas elecciones y no estoy para pensar en suelos, como mucho pensaría en techos", ha declarado.

Jaime Lissavetzky dice tener equipo y proclama que está elaborando un programa en cuyos ejes se cruzarán "micropolíticas" con "grandes políticas".

Apuesta por que Madrid sea "una ciudad más de las personas y no exclusivamente de las obras" y, aunque puntualiza que no tiene "nada contra las obras" dice que sí lo tiene "contra endeudamientos que perjudican a las políticas sociales".

En su proyecto para Madrid piensa en una "nueva agenda social" hecha "de la mano del Gobierno de España y del Gobierno de la Comunidad de Madrid" y en una "nueva agenda económica" que tenga en cuenta a universidades y organismos de investigación.

De esta forma, señala, Madrid tendrá "la posibilidad de crear puestos de trabajo de calidad en sectores de las tecnologías de la información y las comunicaciones o en temas ligados a biomedicina y salud".

Entre las micropolíticas plantea "una mayor atención a los espacios públicos, que están muy dejados, desde la limpieza viaria a la dotación, que han quitado muchísimos bancos y han quitado las fuentes por las obras y no las han vuelto a poner".

No duda de que todo eso será posible a pesar del "problema de la enorme deuda que tiene el Ayuntamiento", que es "una hipoteca de futuro que ha perjudicado a las políticas sociales, que además ha generado una disminución en la calidad de los servicios, por ejemplo en la limpieza, y que puede llevar a trabajadores a la calle por el retraso en el pago a proveedores".

A Lissavetzky no le ha gustado que el Ayuntamiento haya recurrido contra la negativa del Gobierno a permitirle refinanciar la deuda y entiende que eso y los "insultos" que el alcalde dedicó al presidente del Gobierno, al que llamó "mentiroso" y "envidioso", "no son los mejores modos para llegar a un acuerdo".

En este sentido, Lissavetzky mantiene su oferta de intervenir en este asunto"en la medida de lo posible" y "sin perjudicar a nadie" para "ayudar a mejorar la situación", aunque advierte de que "al final la situación es una y es clara: el señor Ruiz-Gallardón es un buen político pero es un muy mal gestor".

En el programa que está elaborando aparecerá una "congelación" de la tasa de basuras y del conjunto de la presión fiscal "al menos durante los primeros años", si bien considera que lo que habría que hacer con la tasa de basuras, que recuerda que tienen algunos ayuntamientos gobernados por socialistas, es "racionalizarla, igual que el IBI".

"Tenemos que avanzar en un concepto de IBI social y, en una situación de crisis, aquellas familias que tengan dificultades económicas a lo mejor puedan tener una rebaja, y creo que la tasa de basuras también tiene que ser, cuando menos, revisada", ha dicho a Efe.

Por eso, "más allá de la congelación", en la actual "fase de elaboración del programa" estudiarán "una solución" con la que los impuestos y tasas municipales "no perjudiquen, como están perjudicando, a aquellos que son más débiles en la sociedad madrileña".