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"Llegamos a pelearnos por la comida"

Los inmigrantes del CIE de Málaga denuncian sus penalidades en una carta

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'La comida que nos dan es escasa [...] Hay algunos de nosotros que nos quedamos incluso sin comer. Cuando damos queja de ello, nos dan un pan con dos lonchas de queso. Hemos llegado a pelearnos por la comida'. Estas frases forman parte de una carta firmada por 42 inmigrantes recluidos en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Capuchinos, en Málaga, el más polémico y criticado de todo el territorio nacional.

La misiva, suscrita con nombres y apellidos y con el número de interno de cada firmante, fue entregada por un grupo de extranjeros a la abogada de la ONG Coordinadora de Inmigrantes de Málaga. El texto realiza numerosas y gravísimas denuncias, que coinciden en lo sustancial con las que insistentemente han formulado numerosas ONG: 'pésimo' estado del centro; trato 'inhumano' a los visitantes; robos de pertenencias; falta de calefacción; servicio médico 'tercermundista'... Ninguna de estas acusaciones es asumida o admitida por la autoridad.

'En el patio sobrevivimos de forma inhumana, ya que caminamos encima de nuestras propias heces y orinas', dice la carta, plagada de errores ortográficos y gramaticales corregidos en esta información. Gerardo Márquez, responsable de la Coordinadora de Inmigrantes, afirma que hay internos dispuestos a comenzar 'una huelga de hambre'.

Es complicado recabar una impresión de las autoridades. La Subdelegación del Gobierno remite al Ministerio del Interior, que a su vez remite a la Policía Nacional, que sí admite oficialmente tener conocimiento de la carta aunque aclara que su responsabilidad se limita a la custodia de los internos, que suman entre 80 y 90. 'Las condiciones son las normales en estos centros', asegura un portavoz policial, que recuerda que se han introducido mejoras, como dos días semanales de asistencia letrada.

Máximo de 40 días

'La situación [que describe la carta] coincide con muchas de las deficiencias que hemos detectado', afirma Gabriel Ruiz Enciso, coautor del libro Centros de Internamiento de Extranjeros: Cárceles encubiertas. No obstante, tanto Ruiz Enciso como Gerardo Márquez, responsable da la Coordinadora de Inmigrantes, señalan que la misiva contiene apreciaciones 'subjetivas' de difícil valoración, como las acusaciones de 'racismo' vertidas contra policías y funcionarios, hechos de los que ninguna ONG consultada tiene constancia.

Los internos en el centro de Málaga (como en cualquier otro CIE en todo el territorio nacional) pueden permanecer allí un máximo de 40 días desde su detención, privados de libertad pese a no haber cometido delito alguno y a la espera de su expulsión del país. Los residentes, pues, van cambiando, lo que dificulta la presentación de denuncias ante la Policía, según las ONG.

1 Con el pleno en contra. El pleno de Málaga ha exigido por unanimidad (PP, PSOE e IU) en dos ocasiones al Gobierno la clausura del centro, que acumula un largo historial de despropósitos desde 1990, año de su apertura. 'Lo mejor que le puede pasar es que lo cierren', resume el Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo.

2 Críticas independientes. Un informe de un grupo de emisarios del Parlamento Europeo de diciembre de 2007 califica de 'deplorables' las condiciones del CIE. A finales de 2006, tras una visita conjunta, tres expertos (un abogado experto en extranjería, un enviado de Médicos del Mundo y un bombero) concluyeron que el CIE carece de las condiciones mínimas para el internamiento de seres humanos.

3 Escasa transparencia. El centro es poco transparente, coinciden todas las ONG. Francisco Garrido, ex diputado de Los Verdes que ha realizado una de las escasas visitas permitidas, afirma que el CIE 'era antes el peor de todos, pero mejoró' a raíz del caso de supuestos abusos sexuales, surgido en 2006 tras las denuncias presentadas contra siete policías.

4 Familias separadas. En 1994 tuvo lugar la primera huelga de hambre de internos del centro, objeto de atención permanente de las ONG. El CIE ha sido noticia recientemente al separar a padres y madres de sus hijos, ya que no se dan las condiciones para internar niños.