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La lluvia oscurece el arranque de la segunda Noche en Blanco madrileña

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Miles de madrileños abarrotaron hoy las calles de la ciudad para celebrar la Noche en Blanco que por segundo año consecutivo tuvo como protagonistas al arte y el espectáculo, aunque con la lluvia como actor invitado durante las primeras horas de la noche.

A pesar de que la velada comenzaba oficialmente a las 21 horas, el primero de los espectáculos tuvo lugar a las 20.15 horas en el estanque del Parque del Buen Retiro, adonde acudieron miles de personas para presenciar un espectáculo acuático-musical en el que unas oscuras sirenas se movían al son del silencio y de las tubas.

A pocos metros de las aguas de El Retiro, cientos de personas se agolpaban en los alrededores de la Plaza de la Independencia para observar como una gran nube abrazaba la Puerta de Alcalá. Nunca antes Madrid había estado tan cerca del cielo.

Y es que una de las principales apuestas de la Noche en Blanco, celebrada por primera vez en París en el año 2002, es que los ciudadanos de las grandes urbes puedan ver "redecoradas" las calles y edificios de las estresadas y contaminadas calles del centro.

De este modo, miles de personas se dejaron hipnotizar por las inquietantes proyecciones sobre el Palacio de Comunicaciones, aunque el momento más esperado de la noche fue el juego de luz y color de Ron Haselden a través de 400 ventanas del Edificio España.

Los museos del eje Prado-Recoletos presentaban largas colas en sus alrededores, ya que el público no quiso dejar escapar la oportunidad de visitar de forma gratuita, la exhibición de Patinir y las salas de Velázquez del Museo del Prado, la colección permanente del Reina Sofía, o las pinturas del siglo XX que alberga el Thyssen-Bornemisza.

Otros de los puntos de gran afluencia fue la plaza de Colón, en donde miles de personas rodeaban la Biblioteca Nacional para poder ver en una "micro-visita" -según los visitantes- un manuscrito del Cantar del Mio Cid, expuesto por primera vez con motivo de su octavo centenario.

Sin embargo, aquellos que no se arriesgaron a esperar la cola, optaron por bajar a la estación de metro de la misma plaza, en donde podían consumir de manera gratuita café, para "aguantar el resto de la noche".

Los teatros madrileños tampoco quisieron faltar a esta noche de contrastes, y mientras el Teatro Albéniz albergó el montaje de danza "Tri.o", el grupo holandés Esemble Gending interpretó en el Teatro Abadía sus composiciones a base de instrumentos de percusión metálicos de origen indonesio.

Sin embargo, fue el Teatro Real el que aglutinó a un mayor número de visitantes que esperaban para poder contemplar la instalaciones del edificio, mientras otras cientos de personas esperaban en el Palacio Real para visitar la exposición de Juan Bautista y Lorenzo Tiépolo, quienes en 1762 decoraron parte del palacio.

A pocos metros, la Plaza de Oriente, fiel a su denominación, albergó un concierto de música tradicional japonesa de la mano de Yunco Ihora, que ataviados con ropajes tradicionales interpretaban, al más puro estilo nipón, temas tan occidentales como el "Let it be" de los Beatles o "Moliendo Café".

Alrededor de las 21.15 horas de la noche comenzaron a caer las primeras gotas de lluvia, que disuadieron a cientos de personas de presenciar el arte en la calle para visitar las exposiciones programadas, como la que albergaba el espacio cultural del Conde Duque con vestigios de las antiguas ciudades de Pompeya y Herculano.