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Locura colectiva

El festival de música dance Barcelona Summer Week reúne a los Djs superventas

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Son poderosos. Levantan euforias de larga duración y pueden enloquecer a miles de personas con sólo apretar un botón. Tienen ADN de Dj y biorritmos dance. Ellos son los mejores pinchadiscos del mundo y esta semana la están viviendo como una gran fiesta porque ha nacido el único festival de Europa dedicado exclusivamente a la música dance. Se trata del Barcelona Summer Week y arranca en un momento en el que muchos festivales se han apretado el cinturón o han tirado la toalla.

La música electrónica apta para todos los públicos no entiende de nacionalidades ni de fronteras y vive fuera de los circuitos underground. 'En Europa hay mucha rave y mucho techno pero para el gran público no había nada. Por eso hemos creado una cosa grande y comercial', cuenta la directora artística del certamen, Ana Cano. 'Pero los Djs llegan con una maleta, pinchan y se van. Hacer coincidir a los mejores en el mismo lugar y en las mismas fechas no era fácil', añade entre llamada y llamada.

Aunque se trata de la primera edición, el Barcelona Summer Week arranca con la intención de consolidarse y ofrece un cartel repleto de gurús: David Guetta, Fedde Le Grand, Tiësto, Armin Van Buuren, Funkerman, Erick Morillo, Ian Carey... Entre hoy y mañana, estos capitanes de la música dance coinciden en la anilla olímpica de Montjuïc en sesiones que se alargarán hasta el amanecer. Una de las actuaciones más esperadas de hoy es la del parisino David Guetta, que recibirá en su cabina a Kelly Rowland (ex de Destinys Child) para interpretar juntos When love takes over. Guetta, que recorrió el mundo con el pegadizo The World is mine en 2005, es responsable, desde su colaboración con los Black Eyed Peas, de otro hit puntero en las listas: I gotta feeling.

La mayoría de estos Djs hablan de su trabajo sustituyendo el adjetivo 'comercial' por el de 'masivo'. Saben que para miles de personas son estrellas, viven de noche y sin preocupaciones logísticas. Sus honorarios lo permiten sobradamente. Fedde le Grand, de 31 años, cobra de media unos 50.000 euros.

Esta semana la empezó en Marbella, el martes actuó en Ibiza y el miércoles por la noche lo hizo en Barcelona. Arrancó pasadas las tres de la madrugada y en menos de un minuto convenció hasta al más escéptico de que lo que él hace es algo más que mezclar música. Con su carita de niño bueno y vestido con una sencilla camiseta en la que se leía 'no justice, no peace', el holandés logró que nadie se quedase quieto.

Antes de empezar la sesión, Le Grand confesaba su tendencia a la metamorfosis con tal de darle gusto a la audiencia. 'Si haces algo tienes que hacerlo bien. Cada noche es una lucha y tienes que transformarte en función del público, por eso siempre me pongo nervioso', argumentaba este admirador de Jamiroquai. Al ser preguntado por sus honorarios evitó el tema respondiendo que 'ganamos mucho, pero no demasiado'. Lo suyo es mezclar con fuerza el house con el hip hop: 'Si comparamos mi sonido con el sexo, lo mío sería sexo duro', bromeó antes de entrar en la cabina.

'Por fin una idea sorprendente que apoya a la música global, por fin algo que no es Ibiza', comenta DONS, uno de los Djs que forman parte del cartel del festival barcelonés. Admirador de la calidad de los clubes españoles, DONS es el padre de Pup up The Jam, tema popularizado por los Technotronic en los noventa.

Ibiza ha dejado de ser el epicentro de la música electrónica. Brasil, Argentina, Colombia y Alemania son parada obligada de un nuevo circuito que ahora suma Barcelona como enclave de referencia. Inspirado en el Winter Music Conference de Miami, el Barcelona Summer Week espera más de 80.000 asistentes.

'En Europa hay mucho techno, pero nada para el gran público', dice la directora del certamen

Para el año que viene, los organizadores quieren lograr la combinación perfecta entre ocio y negocio, incorporando al festival un punto de encuentro para los profesionales del sector con conferencias y presentaciones de nuevos equipos. Roger Nunes, coorganizador del festival, los conoce a todos y llevaba tres años con la idea hirviéndole en la cabeza. A pesar de la crisis, está convencido del éxito de la iniciativa: 'En el fondo, no hay riesgo porque no tenemos competencia', afirma rotundo.

La Winter Music Conference reúne 1.300.000 personas, gente de 183 países y genera 59 millones de euros en volumen de negocio. Unas cifras que la ciudad de Barcelona ve con muy buenos ojos después de la marcha del Bread and Butter. Para sacar adelante un festival (que promete engordar los ingresos de la ciudad), se han unido las empreseas Costa Este, Quake sound y Flaqué Internacional (organizadora de la desaparecida pasarela Gaudí o salones como Novia España).

La primera edición del Summer Week ha movilizado a gente de todos los rincones del planeta. Muchos han venido para disfrutar de la música, como cuatro amigos de Madrid que han invertido el presupuesto para las vacaciones en el bono completo del festival, una pulserita de plástico verde que cuesta 160 euros y permite disfrutar de todas las actuaciones de la semana. Estos veinteañeros se llevaron una sorpresa cuando se enteraron de que ayer por la noche uno de los invitados especiales en el recinto de la anilla olímpica era Jaume Alguersuari, piloto de F1, de 19 años, muy aficionado al techno minimal.

Pero no todos asisten por pura diversión. Muchos son Djs, productores o empresarios de la noche. Durante esta semana, los profesionales del sector aprovechan para conocerse, intercambiar música y cerrar nuevas mezclas.

'Cuanta más gente te remezcla mejor te pueden ir las cosas', aclara Luis del Vecchio. Este argentino de 30 años es el propietario de la discoteca Privilege de Buenos Aires, con un aforo para 3.000 personas. Del Vecchio ha hecho nueve temporadas en Ibiza y ahora que tiene su propio local necesita contactos.

La difusión inmediata y masiva que consigue hoy en día un Dj es mucho mayor que hace cinco años. Aprovechan la Red al máximo, pero consideran que todavía falta mucho para solucionar el problema de los derechos de autor. 'Las nuevas generaciones somos hijos de Internet, pero hay que encontrar la vía para poder vivir de ello y en la que la Red sea la central de operaciones', apunta uno de los miembros de los Sour Grapes.

'Lo que pasa es que Sony y BMG con el panorama actual ya no pueden ser multi-multimillonarias, pero siguen siendo millonarias. Ahora con una infraestructura pequeña, un productor modesto puede ganar dinero gracias a la Red. Se venden unos tracks al mes y listo. Cuando mandaban las majors no había posibilidad de canales alternativos de difusión. Y ahora con un marketting viral puedes organizar un concierto para 30.000 personas', asegura Roger Nunes. En el universo discoteca apenas queda rastro de la ruta del bakalao. La música máquina es un recuerdo de los noventa y las pastillas han dado paso a sustancias más líquidas. En las pistas se sirven mezclas de house, techno y pop. Las melodías mutantes y los estribillos de letras calientes son las constantes de la cultura dance. Unas propiedades que aceleran el pulso del más templado.