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Löw podría irse por la puerta grande de la selección alemana

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Joachim Löw, entrenador de la selección alemana de fútbol, es lo opuesto a su predecesor y ex jefe, Jürgen Klinsmann.

Menos extravagante y espontáneo que el antiguo delantero ganador de la Copa del Mundo, Löw pasó la mayor parte de su carrera como jugador en la Segunda División.

Como técnico, ganó la Copa de Alemania con el Stuttgart y el campeonato austriaco con el FC Tirol, antes de sumarse a la selección de Alemania a mediados de 2004 como segundo entrenador, en una inesperada elección por parte de Klinsmann.

Después de la marcha de Klinsmann tras el Mundial de 2006 disputado en tierras germanas, Löw llevó a Alemania a la final de la Eurocopa 2008, en la que perdió con España y logró una cómoda clasificación para la cita mundialista en Sudáfrica.

La renovación de su contrato parecía una formalidad. El presidente de la Federación Alemana de Fútbol, Theo Zwanziger, llegó incluso a mencionar un apretón de manos con el que el entrenador habría sellado el nuevo contrato. Sólo dos meses después, Löw sorprendió a los federativos negando un acuerdo verbal.

Cualquier renovación del contrato ha sido pospuesta ahora hasta que finalice la Copa del Mundo, pero el entrenador de 50 años aparentemente tiene más posibilidades de abandonar la selección tras haber sido relacionado con varios clubes de la Bundesliga.

Löw, un astuto estratega obsesionado en ocasiones con las estadísticas, mantiene bien escondidas sus cartas y a veces ni siquiera permite que sus jugadores conozcan sus planes. Su etapa al frente de la selección no siempre ha sido tranquila.

Tuvo diferencias públicas con el capitán Michael Ballack y con Torsten Frings en 2008 después de que en la final de la Eurocopa mantuvo a ambos fuera del equipo titular. Frings nunca ha recuperado la confianza de Löw.

También excluyó al goleador del Schalke 04 Kevin Kuranyi por marcharse precipitadamente del equipo tras haber sido excluido de un partido de la eliminatoria en octubre de 2008. Löw se ha mantenido firme en su negativa a llamar al entonado goleador, lo que podría suponerle un gran dolor de cabeza si Alemania tiene problemas para anotar en Sudáfrica.