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"Lola Flores me dijo: Haz lo que te dé la gana"

El bailaor Tomasito lleva las bulerías a lo más profundo con su quinto álbum

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Lo suyo es el 'torrotón', aquel grito de guerra y guasa de Pericón de Cádiz. Tomasito es de Jerez de la Frontera, centro neurálgico del genoma flamenco. Presentó el pasado jueves en Madrid su quinto disco ¿Y de lo mío qué?. Lleva las bulerías en la masa encefálica, en la médula espinal y en el tracto espiritual. Todo lo que toca lo convierte en arte.

'Cuando era chiquitito', cuenta, 'dije a mis padres que no quería estudiar, que quería bailar. A los 10 años me hicieron la prueba del algodón: ponte ahí a cantar y bailar. Y me dieron el aprobado. Mi padre me dijo, y luego también me lo repitió Lola Flores, cuando me llevó con ella: haz lo que te dé la gana. Empecé bailando en el espectáculo de Manuel Morao, con otros niños. Diego Carrasco me trajo a Madrid, al tablao Los Canasteros. Ahí empecé a improvisar, a bailar el breakdance por bulerías'.

Tomasito no estudió en ninguna academia. En Madrid coincidió con tres figuras del baile flamenco: El Güito, Manolete y Cristóbal Reyes. Le dijeron que fuera a la academia de Amor de Dios. 'Pero no valgo para mirarme en los espejos: soy un dóberman de perfil. No me veía tan ajustado y marcando paquete. Siempre me ha gustado hacer lo que me hace feliz', recapacita Tomás Moreno Gómez, su nombre completo. Sus instrumentos son la voz y los zapatos Martinelli: 'Tengo tres pares de Martineli antiguos, de tipo castellano mocasín, que son los que me sirven para taconear'.

Tomasito canta versiones de AC/DC y de Rosendo. A sus guasas, otros le responden con más guasa: 'El Langui me llamó. Grabaron la conversación y me la pusieron en una entrevista por la radio. El Langui se hizo pasar por uno que quería pagarme 4.500 euros por ir a bailar al bautizo de su hijo. Me lo creí y contesté que sí. Esas bromas no se le gastan a un flamenco. Tuve que borrar la cruz que había puesto en el calendario'. Tomasito, duende y humor. Una máquina del compás.