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Londres ofrece una "Lucia de Lammermoor" de extraña belleza

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La "Lucia di Lammermoor", que ofrece hasta el 8 de marzo, la English National Opera (ENO) de Londres bajo la dirección escénica de David Alden y con Paul Daniel al frente de la orquesta es de una extraña e impactante belleza.

Es la primera vez que la ENO representa la popular ópera de Gaetano Donizetti y lo hace, como todas sus producciones, en inglés, el idioma original de la novela en que se basa el libreto: "La Novia de Lammermoor" del escocés Walter Scott.

Scott situó la acción de su novela en la época inmediatamente precedente a la unión de Inglaterra y Escocia, caracterizada por las luchas políticas y religiosas entre protestantes y católicos.

Alden la traslada, a juzgar por el vestuario, a la Inglaterra victoriana, una sociedad patriarcal caracterizada por una tremenda represión sexual y religiosa.

Lucia es, en la versión del ENO, una adolescente con aspecto de muñeca que vive aterrorizada por un hermano que la manipula para abusar sexualmente de ella y obligarla a casarse con un hombre al que no quiere.

Ella está al mismo tiempo perdidamente enamorada de Edgardo, un joven rebelde de un clan rival, una especie de Rob Roy, falda escocesa incluida.

Sin la potencia de voz de una Callas o una Sutherland, la joven soprano estadounidense Anna Christy consigue, sin embargo, cautivar a la audiencia con su extraordinaria musicalidad y pureza de timbre, puestas de manifiesto en los difíciles sobreagudos de la escena de la locura.

A su lado, el tenor Barry Banks interpreta a un Edgardo fogoso que va creciéndose conforme avanza el drama hasta vibrar en el aria final del suicidio.

Mark Stone, uno de los mejores barítonos jóvenes de este país, borda su siniestro papel de Enrico Ashton, el hermano incestuoso y sin escrúpulos de la protagonista.

La puesta en escena tiene un fuerte tinte expresionista con su inteligente utilización de las sombras y unos excelentes decorados de Charles Edwards: el interior de un castillo de paredes desconchadas por cuyas ventanas se asoma el coro como amenaza constante de una sociedad puritana.

La escena de la firma del acta de matrimonio en la que la pobre Lucia, vestida de blanco, se ve arrojada sobre una mesa, tal un animal destinado al sacrificio, mientras se la disputan el amante, reaparecido tras larga ausencia, y el hermano, es uno de los momentos de mayor densidad dramática.

La ENO ha utilizado para esta nueva producción una nueva edición "crítica" de la partitura, que introduce algunas modificaciones como el recurso en algunas arias a tonos más altos, en el sentido original, lo que contribuye a la excitabilidad del ambiente.

Por otro lado, en la escena de la locura, la flauta es sustituida por una "armónica de cristal", viejo instrumento desarrollado por el inventor norteamericano Benjamin Franklin cuyo sonido, que parece de fuera de este mundo, acompaña maravillosamente la desintegración mental de la protagonista.