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Lorenzo no pudo con un superlativo Rossi pero se postula como su heredero

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Jorge Lorenzo no pudo doblegar a Valentino Rossi en un nuevo y apretado final de carrera que demostró la categoría de un superlativo campeón italiano, pero dejó claro que en la pista sólo hay un heredero para protagonizar sus hazañas y ese es el piloto de Mallorca.

Lorenzo llegó a Alemania con la incógnita de saber si podría rendir al máximo nivel por sus lesiones de Estados Unidos, pero esa duda quedó despejada el segundo día de entrenamientos, en el que ni siquiera hizo uso del "comodín" de las infiltraciones en las pruebas oficiales, que acabó tras su propio compañero de equipo.

La carrera, a pesar de la mala salida que realizó, le obligó a remontar desde la sexta plaza, pero tampoco fue un problema.

Con paso firme llegó hasta Rossi y ambos, una vez más, se enfrascaron en una particular lucha de la que nuevamente salió mejor parado un siempre más bregado en estas lides como es el ocho veces campeón italiano, mientras Lorenzo reconocía que en las últimas vueltas de carrera se equivocó en el planteamiento para atacar a su oponente y compañero de equipo.

Hay una cuestión que quedó meridianamente clara y es que Valentino Rossi es un auténtico especialista en finales de carrera. Lorenzo le pasó a dos del final, pero en la última el italiano recuperó la cabeza y supo cerrar todos los huecos sin hacer el más mínimo aspaviento.

Rossi cada vez tiene más en el punto de mira a Lorenzo y, analizando los resultados, está claro que sabe que su gran rival en la lucha por el título mundial es su propio compañero de equipo, por lo que necesita poner en marcha cuanto antes su mejor arma, la psicológica.

Pero no parece que con Jorge Lorenzo esas argucias del campeón vayan a dar resultado, sino muy al contrario, lo que puede propiciar es un mayor ansia del joven mallorquín por derrotar a quien es su gran referente en la categoría, mientras Daniel Pedrosa y Casey Stoner se tienen que conformar con verlos desde atrás.

Fue un pequeño paso pero, al menos fue un paso adelante de Álvaro Bautista para recortar diferencias con Hiroshi Aoyama, al que le restó tres puntos en la tabla, pero por detrás empieza a acercarse, peligrosamente, el vigente campeón del mundo, Marco Simoncelli.

Bautista no pudo en esta ocasión doblegar a Simoncelli y bastante hizo con enmendar una mala salida y algunos problemas en carrera con una tercera plaza que le arrebató casi al final de la carrera al japonés y que, de haber espabilado antes, incluso le podía haber permitido ascender hasta la segunda posición, pues tuvo a tiro de piedra a Álex Debón.

Quien mayores garantías tiene de hacerse con el título es Simón, pues en Alemania dio un auténtico recital de pilotaje que, unido a las desgracias de su compañero de escudería, el británico Bradley Smith, le permitió marcharse camino de Inglaterra con una ventaja de 25 puntos sobre su más inmediato perseguidor.

Para Simón fue llegar, ver y vencer y, además, con una superioridad aplastante respecto a todos sus rivales, entre los que destacó otro compañero de su escudería, Sergio Gadea, quien encadena tres podios consecutivos y ya es segundo en la tabla del campeonato.