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Lucha por la igualdad en el 'FIFA'

La futbolista Verónica Boquete lleva 50.000 firmas en una petición en Change.org para que el videojuego de fútbol combata el machismo e incluya a jugadoras

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Llenan estadios, se dejan el alma en el campo, entrenan día y tarde, pero no reciben el mismo trato que los chicos. 'Estamos cansados de escuchar la palabra igualdad, pero en la práctica seguimos con las mismas diferencias', afirma Verónica Boquete (Santiago de Compostela, 1987).

La joven, de 26 años, es una jugadora profesional de fútbol, actualmente en las filas del Tyresö de la liga sueca y que forma parte de la selección española. Aprendió de muy pequeña lo duro que es ser mujer en un mundo tradicionalmente de hombres. Fue a los seis años, cuando podía ir a entrenar con sus compañeros, pero no jugar. 'Había una norma que me prohibía jugar con los niños, y entender eso a esa edad es difícil', se lamenta.

Han pasado dos décadas y hoy Verónica encabeza una solicitud 'amable pero reivindicativa' para cambiar lo que ella tuvo que sufrir. Una petición en Change.org para que la compañía de videojuegos Electronic Arts se avenga a incluir jugadoras en el archiconocido videojuego de fútbol FIFA, uno de los más vendidos año tras año.

Con esta solicitud pretende romper con la educación y la mentalidad del fútbol y de la sociedad española, que la jugadora califica de 'machista', al contrario de lo que sucede en Suecia o EEUU, paíises donde ella ha vivido la experiencia. 'En España y en los países latinos seguimos con esa forma de pensar, que es muy difícil de transformar si no empiezas por la base, por la educación. De ahí que el FIFA, en el que juegan adultos, pero también niños, pueda cambiar la mentalidad de ambos', explica.

Una transformación social y cultural, en definitiva, necesaria para poder vivir en España todas las semanas lo que ocurrió hace unos días en San Mamés, en el estadio del Athletic de Bilbao, que se llenó para ver el partido entre las leonas y el Barcelona, en un duelo crucial para la Liga. Una experiencia que en otros lugares del mundo no resulta sorprendente, como el lleno para ver la final de fútbol femenino de los Juegos Olímpicos de Londres y que en nuestro país sí es noticia. 'Eso quiere decir que interesa, pero -indica- hay que fomentarlo, difundirlo y promocionarlo como se debería'. Algo de lo que culpa a las federaciones y a los medios de comunicación.  

Hoy Verónica intenta modificar esta mentalidad 'machista' a través de un videojuego con el objetivo de que a las niñas a las que le gusta el deporte rey puedan disfrutarlo sin trabas. Que conozcan el fútbol femenino y sueñen con llegar lejos. Un cambio que empieza por algo simbólico como es FIFA, que, según Boquete, les permitiría conocer a las jugadoras de fútbol y aspirar a ser como ellas. 'Hacen falta referentes, que una niña no quiera ser Messi o Cristiano', razona. '¿Por qué un niño puede escoger a su jugador preferido y una niña no puede elegir a su jugadora favorita?', se pregunta. 'Ellas podrían ver las oportunidades que les depara el futuro, y ellos crecer en igualdad'.

'¿Por qué un niño puede escoger a su jugador preferido y por qué una niña no puede elegir a su jugadora?'

La iniciativa nació hace unos meses y ya ha cumplido todos los objetivos, al llegar casi a las 50.000 firmas. Ahora Boquete se plantea una expansión internacional con la fuerza de jugadoras de gran prestigio en el extranjero. Pero pese al gran logro, y aunque Verónica defiende que para Electronic Arts no supondría un gran esfuerzo, también es consciente de que la compañía, que está al tanto de la petición, probablemente no va a modificar su política.

Sería toda una victoria moral y cargada de simbolismo. Una victoria que Verónica ya logró cuando superó todos los obstáculos que le pusieron en el camino desde muy pequeña y cumplió un sueño que muchas chicas quieren también conseguir. 'Ahora, en la situación en la que estoy, puedo decir que soy profesional, que soy mujer y que soy futbolista, y lo que intento es facilitar el camino a todas esas niñas que quieren jugar al fútbol', concluye.