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Lucha interna por el sillón de Laporta

Los intereses políticos se mezclan en la carrera electoral del club azulgrana

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El presidente del Barcelona, Joan Laporta, tiene previsto abordar públicamente el asunto del espionaje promovido desde el propio club a cuatro de sus vicepresidentes Joan Boix, Joan Franquesa, Rafael Yuste y Jaume Ferrer este mediodía en Málaga. De momento, sólo el director corporativo de la entidad, Joan Oliver, se ha manifestado al respecto asumiendo toda la responsabilidad en el asunto.

Los cuatro vicepresidentes investigados quieren dar carpetazo al asunto en aras de la 'estabilidad del club' y defienden que si no rodaron cabezas el pasado mes de abril, cuando supieron que Oliver había contratado a una empresa de detectives para espiarles sin su consentimiento sólo Franquesa conocía el asunto, no las pedirán ahora porque el caso haya trascendido. Además, creen que una nueva crisis en el seno del club perjudicaría a la candidatura continuista para las próximas elecciones a la presidencia azulgrana.

Lo que cada vez es más evidente es que Oliver ordenó esa supuesta 'auditoría de seguridad' en clave electoral. Desde el propio club y su entorno, se apunta que con el único fin de desacreditar la figura de Jaume Ferrer, que cuenta con el apoyo de gran parte de sus compañeros de junta para convertirse en el delfín del presidente. Oliver, como Laporta, preferiría que fuera Xavier Sala i Martín quien liderara la opción continuista.

Como ya explicó este diario el pasado día 20, en los últimos meses, Laporta ha apostado por introducir en el club a varias personas de su máxima confianza y próximas a la Fundació Catalunya Oberta (FCO), el ala liberal de CiU, como Oliver ex director de la fundación y Sala i Martín patrono. En este sentido, directivos como Albert Perrín, hasta ahora el más cercano al presidente, han perdido influencia. De hecho, Perrín fue el único miembro de la junta que se opuso en su momento a la elección de Oliver como sustituto de la anterior directora general de la entidad, Anna Xicoy.

Paradójicamente, en su carrera a la presidencia del club Ferrer cuenta con el apoyo de otra de las facciones de CDC, la familia Pujol-Ferrussola que, según fuentes consultadas por este diario, intervino en su día en favor de Laporta para evitar su dimisión forzosa tras superar la moción de censura del pasado verano. Los Pujol habrían recomendado a Ferrer que no dimitiera, como hicieron ocho de sus compañeros, porque una baja más hubiese obligado al presidente a cesar de su cargo: según los estatutos del club, la dimisión del 75% de los miembros de la junta obliga a ello.

Ahora, la intención de Ferrer, Franquesa y compañía es apremiar al presidente a que someta a votación de la junta el liderato del proyecto continuista para evitar así más tensiones internas. Laporta ha aplazado la decisión hasta diciembre. Pep Guardiola, por su parte, afirmó ayer de forma contundente que este asunto 'no afectará en nada' a la marcha del equipo.