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La luchadora que perdió su propia batalla

Inés Sabanés ganó a Gregorio Gordo en la batalla de las autonómicas de 2007 y tejió consensos en la IX Asamblea de IU, la de 2008

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La montaña rusa se para. Y no había cesado de subir y bajar los tres últimos años para Inés Sabanés (Lleida, 1953). Primero, cuando le tocó librar la batalla por las autonómicas de 2007, y contra Goyo Gordo. Ella ganó, y fue gracias al jefe de IU de la época, Gaspar Llamazares. Pero Llamazares cayó, destruido por las generales de 2008. Ahí llegó la segunda guerra para Sabanés: apaciguar a los suyos, a los de IU Abierta, y tender puentes hacia las otras familias para salvar IU. Ganó de nuevo, pero perdió el liderazgo. Su lista fue la segunda más votada (27%), en la IX Asamblea Federal, por detrás de Cayo Lara (43%).

Con la tercera lucha no ha podido. La tenía perdida de antemano. La mayoría es la mayoría, y no la dirige ella. Menos en una federación amante de las fracturas y las componendas. Olía a sangre desde la asamblea regional de marzo, cuando todos los sectores firmaron una paz farisea. Todo ha estallado ya por los aires.

Sabanés pierde los galones. Pero seguirá en la Asamblea hasta 2011, en la dirección del grupo, como portavoz de las comisiones de Inmigración y de Presidencia, Justicia e Interior, y en la ejecutiva federal de IU, como secretaria de Estudios y Modelo Social. Luego, ya se verá. Quiere pensar. Bajarse de la montaña rusa. Meditar qué hacer, tras pasar por el Congreso (1996-99), el Ayuntamiento de Madrid (1999-2003) y la Cámara regional.

Sabanés, luchadora incansable, de trato siempre exquisito con los medios, ha guerreado en la calle, con la gente, y en las instituciones. No dentro del aparato. No lo supo ver. Y eso tal vez ha hecho que la luz se apague para ella antes de tiempo.