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Lucía Etxebarría: "Descargar ilegalmente es putear a mucha gente"

Lucía Etxebarría publica la novela Lo verdadero es un momento de lo falso, una reflexión sobre la percepción de la realidad, la amistad y el amor

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A Lucía Etxebarría no le gustan las entrevistas. Para ella suponen un 'psicoanálisis constante' en el que 'se sacan muchas cosas de contexto' que crean un personaje irreal, alguien que no es ella, sino una especie de avatar, ahora que la palabra está tan de moda.

Pero, curiosamente de eso va también su última novela, Lo verdadero es un momento de lo falso, que acaba de publicar Suma de Letras. La autora de Beatriz y los cuerpos celestes y Ya no sufro por amor se sumerge en la historia de un grupo de música cuyo líder, Pumuky, es retratado a través de personas diferentes que conciben así un personaje poliédrico. Una lámina argumental con la que la escritora parece haber querido responder a las falsedades que, según ella, se han vertido en los medios de comunicación sobre su persona.

La noche, el sexo, las drogas, las mentiras y los niños pijos vadean por las páginas de este libro a un ritmo endiablado. También las citas literarias de Debord y Braudillard. Marca de la casa.

En las primeras páginas del libro señala que nada parece ser real, ni los amigos, ni lo que se dice de uno... ¿Había desencanto vital a la hora de escribir esta novela?

Lo real no es real. Real es todo aquello en lo que cierta gente se pone de acuerdo en pensar que es real. Lo que ocurre es que vivimos en un mundo en el que esta falsa percepción se puede modificar a unos niveles a los que antes no se podía.

Pero parece que hay algo de desencanto por alguna experiencia personal...

Yo nunca he pensado que la realidad existiera. Yo he tenido la experiencia de tener un avatar, otra persona que vive en la hiperrealidad y que ha hecho cosas que yo nunca he dicho o hecho. Yo nunca he dicho que si fuera hombre entraría en la Academia, que murciélago es la única palabra con las cinco vocales y todo esto ha sido sido publicado. Cuando vives con un avatar te come. Yo he convivido muy mal con todo eso.

'He visto artículos míos fusilados en otros libros'

El libro se estructura a partir de las experiencias que tienen una serie de personas con Pumuky, el líder de una banda. Curiosamente, hay varias historias que cuentan la relación entre mujeres mayores y hombres jóvenes. ¿Cree que todavía es un tabú y que hay que hablar de ello?

Hay un montón de novelas en las que esto pasa: La educación sentimental, El rey Lear, En brazos de la mujer madura... Es una cosa que ha sucedido siempre, lo que pasa es que nunca ha sido contado desde el punto de vista de la mujer. Y si ahora empieza a contarse es porque la mujer ya puede hacerlo.

Y por qué ahora ya puede hacerlo?

Ligarse a persona más joven es un símbolo de estatus. En una cultura tan narcisista como la nuestra en la que la belleza es un valor, ir con alguien más joven es como llevar un bolso de Prada. Pero cualquier mujer de cuarenta años sabe perfectamente que se puede ligar antes a uno de treinta que a uno de cincuenta porque el de cincuenta ya está buscando a las jovencitas. Yo me he levantado a todos los hombres jóvenes que he querido.

La cuestión es por qué ha dejado de ser un tabú.

Ha dejado de ser un tabú porque la mujer ahora tiene poder para mostrarlo. La persona que se liga a alguien más joven lo hace por una cuestión narcisista, de pasearlo. Hasta los diez años de diferencia de edad en la pareja es llevable, pero las que se llevan más son parejas con fecha de caducidad puesta. Siempre está este mito de Moravia, Borges, Cela... El gran escritor que cree que la mujer está con él por su intelecto... Vale, pero ninguna mujer de ochenta años de edad creería que el hombre está a su lado por su intelecto. Siempre ha sido por una cuestión narcisista. Porque estamos en una sociedad en la que la pareja es algo que hay que enseñar. Pero no es que la mujer ahora tenga más poder. La mujer no tiene ni de la lejos la misma cuota de poder que el hombre.

'Espero llegar al momento en que sea Pérez-Reverte y poder decir que no quiero dar entrevistas'

¿Este narcisismo se está potenciando con la redes sociales como Facebook?

La gente ha mentido siempre y siempre han existido realidades alternativas. Las redes sociales amplifican algo que ya está: la necesidad de mentir, de ocultar la realidad. Por ejemplo, [el personaje de ] Pumuky estuvo un año en Facebook y más de tres mil personas se lo creyeron. El concepto de realidad es una convención para sobrevivir. Por eso es muy peligroso creer que tienes la verdad absoluta, porque eso es el dogma de todo fundamentalismo.

Hace once años que publicó Beatriz y los cuerpos celestes. Una historia de soledad, de incomprensión, de búsqueda de una misma. En aquella novela la protagonista era Beatriz; en este es Pumuky, un chico que está más solo de lo que muchos de sus amigos creen. ¿Cómo retrataría su evolución literaria?

Estas preguntas prefiero no contestarlas. Yo sé que tengo más técnica, y hasta ahí puedo decir. Mira, yo espero llegar al momento en que sea Pérez-Reverte y poder decir que no quiero dar entrevistas, y que no quiero hacer ferias del libro ni nada... porque son muy duras.

¿Se siente agredida con las entrevistas?

Sí, porque son un psicoanálisis constante. Y hay gente súper encantadora que luego saca cosas de contexto... Por ejemplo, eso de que yo tomaba drogas... pues no, yo nunca he sido una gran consumidora de drogas. Es cierto que he consumido en mi juventud, pero muy poco porque soy asmática... Me pasa lo que a Pumuky.

Dice que le gustan personajes femeninos como Lady McBeth y Tamora, la reina goda de 'Tito Andrónico'. ¿Qué le parece la Lisbeth de Stieg Larsson?

A Lisbeth ya la había creado yo antes. Beatriz no era hacker, pero era bisexual y llevaba el pelo rapado. Él ha cogido un tipo de mujer que existe y si la hice yo antes fue porque yo estaba en la calle y él no. Este es un tipo de mujer que está en la moda y en la música. Y en las novelas seguro que hay un montón de heroínas así. El sistema siempre fagocita lo que empieza como antisistema. Lo que ha ocurrido es que este hombre ha sacado esta imagen de mujer cuando ya todo el mundo está dispuesto a aceptarla y la convierte en un bestseller. Hace once años Beatriz molestaba.

'No descargo. En estos momentos no quiero putear y creo que hay que respetar los derechos de autor' 

En esta novela se habla de música, de conciertos y las descargas... ¿Qué opina de la posición de la SGAE y de la Comisión de la Propiedad Intelectual contra la piratería?

La propiedad intelectual tiene que permanecer porque dentro de poco te vas a poder descargar el libro en ebook. Yo me planteo abrir una web y que me paguen cinco euros si les gusta el texto. Radiohead lo hizo y Prince lleva años haciéndolo. Con el ebook lo que se va a acabar es un sistema de intermediarios, pero no los intermediarios. Necesitarás a alguien que te gestione esa web. Pero las editoriales, de la forma en la que ahora están creadas, se van a ir al carajo.

¿Y los libreros?

Los libreros quedarán porque siempre estará tu autor fetiche que te hace ilusión tenerlo en libro. Quedarán librerías, pero muy pocas, como ahora las tiendas de antigüedades.

¿Se ha descargado de forma ilegal?

Yo no descargo. En estos momentos no quiero putear y creo que hay que respetar los derechos de autor. Hay mucha gente que vive de esto. Pero cuando esto cambie será mucho más democrático, porque ahora hay muchos autores que viven de la capillita. Los músicos no, porque la música es una industria limpia. Pero, a día de hoy, descargarse ilegalmente es putear.

¿Y se pasará al ‘ebook'?

Yo leeré ebooks, porque en mi casa no me caben los libros. Tuve que dejar tantos en Aberdeen... Alucino con que las editoriales no quieran ver lo evidente. Y, ¿qué es eso de que la gente prefiere la edición en papel? Si me das una edición de Shelley del XIX... pero es que con mi libro nadie va a experimentar el éxtasis en esta edición de tapa blanda.

Por cierto, he visto que se ha cuidado de citar a todos los autores de los textos o frases que ha utilizado en este libro. Supongo que para evitar demandas como la del psicólogo Jorge Castelló por el supuesto plagio en 'Ya no sufro por amor'.

Yo he visto artículos míos fusilados en otros libros y cuando te vienen así... Pero a mí nunca me han condenado.

Pero en un periódico se publicó que tenía que pagar 3.000 euros por el presunto plagio.

No, lo de El Mundo no es cierto, pero no tengo pasta para denunciar a un señor que tienen once abogados en nómina. Si esto hubiera sido verdad, el libro estaría retirado, pero está en la FNAC recién reeditado.