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Lugo jura como presidente de Paraguay y le da un portazo a seis décadas coloradas

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El ex obispo Fernando Lugo asumió hoy como presidente de Paraguay tras su histórico quiebre de 61 años de hegemonía en el poder del Partido Colorado, en un multitudinario acto al que asistieron nueve jefes de Estado.

Con un enérgico "sí, juro", Lugo se comprometió a gobernar este país durante los próximos cinco años al frente de la Alianza Patriótica para el Cambio (APC), la coalición de amplia base ideológica que le llevó al poder en las elecciones del pasado abril.

"Hoy termina la historia de un Paraguay, un Paraguay con fama de corrupción", expresó después en su discurso de investidura, para afirmar seguidamente que las nuevas autoridades "serán implacables con los ladrones de su pueblo".

Lugo, de 57 años, se emocionó varias veces durante su alocución, seguida en la explanada del Congreso por una multitud encabezada por un centenar de delegaciones oficiales, los presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Honduras, Taiwán, Uruguay y Venezuela, y el príncipe Felipe, heredero de la Corona de España.

En la ceremonia también juró su cargo el vicepresidente del país, Federico Franco, del Partido Liberal Radical Auténtico (PLRA), segunda fuerza electoral y pilar de Lugo en el Congreso.

El ex obispo compareció con una camisa típica paraguaya, similar a la que habitualmente usa el mandatario de Ecuador, Rafael Correa, pantalón gris y sandalias, calzado que ha empleado en casi todos sus actos públicos.

"Un signo de este tiempo nuevo será la austeridad. Pondremos especial énfasis en el control de los bienes públicos evitando la eternización del despilfarro", aseveró el presidente.

Añadió que entre las tareas de su Gobierno, que asumió también hoy sus funciones, se impone el reto de "derrotar el secretismo estatal y hacer que los instituciones rindan cuentas" y recordó que como pastor de la Iglesia optó "por aquellos que están expuestos a la exclusión y la miseria".

"Renuncio a vivir en un país donde unos no duermen porque tienen miedo y otros no duermen porque tienen hambre", añadió quien fuera durante poco más de una década obispo de la diócesis de San Pedro, la región más conflictiva y pobre del país.

En el 2005, Lugo abandonó ese cargo y en diciembre de 2006 renunció a su estado clerical para dedicarse a la política.

En su primer discurso oficial retomó los reclamos de su país a Argentina y Brasil sobre los precios de la electricidad: "obedientes al mandato acudiremos ante nuestros pares en el afán de encontrar que estas 'causas nacionales' se transformen en 'causas binacionales'.

Lugo se refería al aprovechamiento conjunto de las hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá, con Brasil y Argentina, respectivamente.

Tras la ceremonia, que fue abierta por la entonación del himno nacional en guaraní y en castellano, y saludado con 21 salvas de cañón, el ex clérigo se trasladó al Palacio de Gobierno y desde allí en un jeep militar a la Catedral Metropolitana para el tedéum.

Lugo, sexto gobernante paraguayo desde la instauración de la democracia en 1989 tras el derrocamiento de la dictadura, lució una banda presidencial bordada por monjas de claustro de una localidad ecuatoriana donde sirvió como misionero entre 1977 y 1982.

Algunas de ellas y al menos un centenar de ex alumnos suyos del colegio Verbo Divino de Guaranda estuvieron entre la multitud, al igual que el escritor uruguayo Eduardo Galeano y el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal.

También se encuentra en Asunción el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, quien además de dictar charlas y conferencias ha aceptado colaborar con Lugo en el diseño de su programa económico.

Del oficio religioso, el presidente y los gobernantes extranjeros se trasladaron a la sede del Gobierno para el tradicional saludo, antes de la parada militar que tuvo lugar frente a ese recinto, en el casco antiguo de la capital.

Los actos se cerraron con el almuerzo ofrecido por Lugo en la residencia presidencial de "Mburuvichá Róga" a las delegaciones extranjeras, tras lo cual seguirá una fiesta popular en los jardines del Palacio de Gobierno, con la participación de artistas de varios países.

La mayoría de los huéspedes extranjeros abandonarán hoy mismo el país, entre ellos el príncipe Felipe y el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que no participaron en el almuerzo oficial.

Don Felipe y varios de los presidentes asistirán este sábado a la toma de posesión del segundo mandato del presidente dominicano, Leonel Fernández.