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Lunas tintadas y pacto de silencio

El club Bilderberg se reune en Sitges

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Nunca antes se había sabido con tanta antelación la fecha y el lugar donde estaba previsto celebrarse la reunión del Club Bilderberg . Tanto es así, que muchos medios, incluido el propio Ayuntamiento de Sitges, desconfiaron hasta el último momento de que no se tratase de una maniobra de despiste.

Hasta última hora, el Ayuntamiento de Sitges decía ignorar si habría reunión

Sin embargo, el enorme dispositivo policial que ha blindado este municipio de la costa barcelonesa desde hace varios días por tierra, mar y aire hizo que finalmente los medios se lanzaran ayer a informar sobre esta reunión. La rotonda de la carretera que da acceso a la urbanización Can Girona, donde se halla emplazado el lujosísimo Hotel Dolce, estaba ayer ocupado por decenas de mossos d'Esquadra, pero también por cámaras de televisión, reporteros y fotógrafos. No faltó ninguna cadena ni tampoco los falsos directos.

Muchos focos, pero poca luz. Los periodistas congregados confesaban su frustración tras intentar conseguir desde primera hora de la mañana la imagen de algún bilderberger, más o menos borrosa. Una misión prácticamente imposible, ya que todos los coches tenían los vidrios ahumados. Tampoco pudieron grabar una sola limusina entrando en la zona de seguridad. Este año, hay menos muestras de ostentación que en ediciones anteriores. Además, algunos de los vips más cautelosos llegaron de madrugada para evitar molestias. Conseguir una imagen desde la costa también es utópico, está controlada por la Guardia Civil marítima.

A falta de ruedas de prensa del club o de invitados que rompan la norma escrita de no hacer declaraciones sobre lo visto y oído durante el fin de semana, los vecinos de Can Girona afectados por los controles de seguridad son los únicos testimonios directos a los que ayer se podía preguntar sobre el goteo constante de coches que subía loma arriba desde la carretera hasta el hotel.

Los vecinos que viven en la zona acordonada no pueden tomar fotos

Sin embargo, también ellos rehúyen a los periodistas. Han sido aleccionados por los mossos, que les han indicado que están prohibidas las fotos desde sus casas y las personas no autorizadas en el área de seguridad. Quienes sí lo están portan una acreditación especial.

A media mañana, hizo acto de presencia en la rotonda el periodista estadounidense Jim Tucker. A pesar de su edad y delicada salud, este experto en el club, que escribe para el portal ultraderechista American Free Press, es una de las personas que más información tiene sobre el grupo. Concretamente, fue el primero en avanzar el lugar y fecha de la reunión de este año. Convertido en una referencia incluso para los activistas de ultraizquierda ávidos por obtener algo de información, Tucker ofreció ayer a las siete de la tarde una rueda de prensa informal en el hotel donde se aloja.

Sin embargo, no pudo precisar más que la agenda general del acto. Las filtraciones que suelen producirse tras los encuentros no habían podido confirmarse ayer al cierre de esta edición.