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Luxemburgueses respondones

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Mientras la tormenta financiera europea cede el paso a una calma momentánea, ha comenzado un debate de fondo, al menos por una vez y sin prejuzgar su alcance, sobre las consecuencias de la crisis de la deuda y la manera de afrontarla, de cara a la Cumbre Europea de la semana próxima. Que un aliado alemán casi incondicional como Jean-Claude Juncker, primer ministro de Luxemburgo y presidente del Eurogrupo (los países de la eurozona), haya osado lanzar la propuesta de un eurobono para cerrar la brecha por la que se cuelan los mercados contra los países más vulnerables, es toda una ironía. Si la comisaria europea, la luxemburguesa Viviane Reding, le salió respondona, al menos de palabra, a Nicolas Sarkozy en el tema de las expulsiones de rumanos gitanos, ahora le ha tocado el turno a Juncker con Angela Merkel.

Ayer, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Oli Rehn, no dio por zanjada la polémica que Alemania parece dar por terminada. 'El debate [sobre la emisión de un eurobono] es largo e intenso y encuentro la idea intelectualmente atractiva. La Comisión Europea está siempre abierta a nuevas ideas de los estados para enfrentarse a la crisis sistémica', dijo Rehn en un discurso pronunciado en Atenas. Según Rehn, la Unión Europea se enfrenta en esta década a su reforma.

Lo interesante: Alemania y Francia habían lanzado a finales de octubre una propuesta de crear un sistema de suspensión de pagos (default) de la deuda soberana para sustituir al Mecanismo de Estabilización creado al estallar la crisis de Grecia.

Esa idea desencadenó la crisis de Irlanda y el contagio a la deuda de Portugal y Españaprimero y, en menor medida, a Italia y Bélgica. No es de extrañar, pues, que con Juncker el otro defensor de la iniciativa de los eurobonos sea el ministro italiano de Finanzas, Giulio Tremonti.

Y, ahora, contra esa propuesta, de efectos destructivos, se eleva la de los eurobonos. La idea es avanzar en una unión fiscal de la Eurozona para que los mercados no puedan discriminar contra ciertos países a cuenta de sus vulnerabilidades relativas.Según explica el economista de la Universidad de Lovaina Paul de Grauwe (Un mecanismo de autodestrucción de la Eurozona, documento publicado por el Centro para Estudios de Política Europea), 'cuando un gobierno declara solemnemente que en momento de dificultades va a devaluar los bonos públicos (es lo que supone una quita), se introducen dinámicas especulativas como las que han destruido el Mecanismo de Cambios en los años noventa. Cuando los inversores esperan dificultades de pagos venden los bonos y suben los tipos de interés'.

En rigor, esto es lo que viene ocurriendo en el último año, y tampoco la ayuda financiera, a cambio de planes draconianos de ajuste, ha logrado evitar la crisis. Alemania, con el apoyo de Francia, quiere que los mercados discriminen de manera permanente para que los países acosados 'hagan sus deberes a la fuerza'. A esta idea 'destructiva' se opone la de avanzar hacia un Tesoro europeo que pueda emitir eurobonos que hagan imposible la citada discriminación. Es hora de que el Gobierno español, que está contra Alemania, se explique.