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Luz verde al gasoducto que quiere evitar la dependencia de Rusia

Cinco países firman un acuerdo para poner en marchael proyecto Nabucco

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Los gobiernos de Turquía, Bulgaria, Rumanía, Hungría y Austria firmaron ayer, bajo el auspicio de la Comisión Europea, un acuerdo para impulsar el gasoducto Nabucco, un proyecto valorado en 7.900 millones de euros que debería empezar a funcionar en 2014. Cuando esté a plena actividad, el tubo deberá traer a Austria hasta 31 bcm (miles de millones de metros cúbicos) de gas procedentes del Mar Caspio, lo que permitiría cubrir entre el 5% y el 10% del consumo de esta materia prima en Europa.

Si la ópera homónima de Verdi glosaba la independencia hebrea, el proyecto Nabucco pretende reducir la dependencia europea de Rusia. Este país aporta un 25% del consumo de gas de la UE y en el pasado (sin ir más lejos, el último invierno) ha utilizado esta materia prima como arma geopolítica frente a Ucrania, que actualmente es el principal país de tránsito para el gas ruso que fluye a Europa.

Concebido en 2002 y acelerado tras las dos guerras del gas de los últimos tres años, Nabucco empezará a construirse en 2010 y tendrá 3.300 kilómetros de longitud, la mayor parte por suelo turco, desde donde conectará con los gasoductos del Caspio. Los socios del proyecto, con un 16,6% cada uno, son la gasista austríaca OMV, la alemana RWE, la turca Botas, la búlgara Bulgargaz, la rumana Transgaz y la húngara MOL.

Nabucco se enfrenta a algunas incertidumbres. La principal es de dónde vendrá el gas que pretende transportar. Rusia ya ha firmado acuerdos con muchos de los países de la zona para el proyecto que lidera y que compite con Nabucco, el South Stream. Valorado en 25.000 millones de euros, este proyecto, que tiene el auspicio de Alemania, deberá entrar en servicio hacia finales de 2015 y permitirá llevar a Europa entre 30 y 47 bcm de gas ruso al año.